miércoles, 11 de marzo de 2009

El Verdadero Secreto de la Vida (2)

En nuestro artículo pasado tuvimos la oportunidad de explorar uno de los secretos más importantes de la vida. Entendimos cómo el Yo Consciente tiene la responsabilidad de escoger cómo se percibe a sí mismo, y vimos también que después de la caída en el jardín del Edén la humanidad se sumergió en la consciencia de la dualidad, lo cual dió como resultado el sentimiento de que estamos separados de Dios y ha generado una serie de creencias dualísticas que hacen parte de ese conglomerado de identidad que conocemos como el ego. 

La Madre María nos expuso como el Yo Consciente, que es una extensión de la consciencia pura de Dios, puede escoger identificarse a sí mismo como un ser espiritual inmortal, y de esta forma comenzar a escalar nuevamente la escalera de espiral. Pero,  ¿cuál debe ser la actitud interna que debemos tener durante todo este proceso de elevación espiritual?, ¿cómo debemos afrontar el hecho de que aún tenemos un conglomerado de falsas creencias que se manifiestan como pensamientos, sentimientos y acciones que están fuera de alineamiento con la divinidad?. Si bien somos Dios aún nos sentimos atormentados por nuestros aspectos humanos, y esto a menudo nos hace sentirnos indignos de creernos uno con la divinidad.

La Madre María en su libro "Las Claves Maestras de la Abundancia Divina" nos sigue dando indicaciones reveladoras. Hoy nos enseña cómo entrar al Reino de los Cielos en el mismo lugar en donde estamos.

Nos dice en la página 201-202:

Sin embargo, aquí vienen la sutil distinción. Cada uno de los pasos que has descendido en la escalera de espiral representa una mentira dualística que has puesto en el recipiente del ser. Esas mentiras están en ese recipiente, y permanecerán allí hasta que resuelvas que tiene que tomar mejores decisiones. A pesar de esto, tal y como les expliqué anteriormente, el Yo Consciente tiene un estado de consciencia que es independiente del contenido de recipiente del ser. Por lo tanto tú puedes, en este mismo momento escoger reconectar tu percepción consciente al sentido puro del Ser, al sentido puro de consciencia, al sentido puro del ser que ya eres. En otras palabras, tu sentido puro del ser no ha sido alterado por el hecho de que has escogido crear un ser mortal y te has identificado con él de forma temporal. Tú sentido puro del ser aún existe en su forma original, y tú puedes cambiar tu sentido de identidad alejándote del ser mortal y orientandote hacia el ser inmortal. Este es el verdadero significado de las enseñanzas que dió Jesús acerca de que un ser humano debe nacer nuevamente (Juan 3:5) para entrar al Reino de los Cielos.

¿Ves lo que quiero decirte? te he dicho que todo está creado de la sustancia de Dios, del ser de Dios. Por lo tanto, el creador está dentro de todo lo que ha sido creado, dentro de todo lo que hay en el mundo de la forma. Dios está allí donde tú estás en este mismo momento, Dios está siempre presente y por lo tanto el Reino de Dios verdaderamente está donde tú estás. Si tú estás dispuesto puedes cambiar tu sentido de identidad de forma que puedas aceptar el hecho de que en este mismo momento ya estás en el Reino de los Cielos. Esto no cambiará instantaneamente el contenido del recipiente del ser. Esto no significa que tú puedas instantaneamente expresar tu ser inmortal, tu individualidad divina en este mundo. Tú aún tienes el ser mortal, la individualidad humana que oscurece tu individualidad divina. Y por esta razón debes pasar aún a través del proceso de arrojar sistemáticamente las mentiras dualísticas que conforman tu ser mortal para que puedas reflejar tu ser divino.

Lo que estoy diciendo aquí es que al pasar por todo este proceso no necesitas seguir identificandote a ti mismo con el ser mortal. Tú no necesitas continuar pensando que eres indigno o incapaz de estar en el Reino de Dios porque aún tienes tu ser mortal. No tienes porque sentir que has sido desterrado del Reino Divino, del Jardín del Edén, o de que no puedes entrar al Jardín hasta que estes libre de tu ser mortal. Cuando Jesús dijo que el Reino de Dios está dentro de ti, se refería a que el Reino de Dios es un estado interno de consciencia. El se refería realmente a que el Reino de Dios se manifiesta en tu vida cuando el Yo Consciente se ve a sí mismo estando en el Reino de Dios. Y este sentido de identificación es independiente de los contenidos del ser.

Lo que quiero decirte es que es posible para ti cambiar tu sentido de identidad, dejando atrás el ser humano mortal, que esta privado de la vida abundante y separado del Reino de Dios. En su lugar, tú puedes cambiar tu sentido de identidad y aceptar que eres un ser espiritual y que nada en este mundo puede quitarte tu verdadera identidad. Tú puedes aceptar que en este mismo momento estás en el Reino de Dios.

Mi invitación para todos es que desde este mismo momento soltemos nuestra identificación con el ser mortal y entremos sin reparos al Reino de los Cielos, porque independientemente de nuestros errores y limitaciones actuales, somos realmente dignos de la herencia divina que Dios nos ha regalado desde siempre.

1 comentario:

Sarah Marie dijo...

Me encantaron tus artículos, aún cuando el dictado ya estaba siempre es necesario el recordatorio, es muy fácil olvidar las cosas.

Saben, esto yo lo he sentido cuando me enojo, en ése momento entro en un estado de aparentemente absoluta rabia, por decirlo de alguna manera, y justo cuando cierro los ojos realmente se puede sentir la luz que sale de uno mismo, la siento como una sonrisa que me invita a cambiar en el instante, la mayoría de las veces me toma mucho tiempo aceptar esa realidad ¿Porque? Porque me es difícil darle la cara a mi creación o a la creación de otras personas en mi entorno que es lo que también me produce coraje, justo hoy lo percibí con mayor fuerza antes de leer esta entrada. A posteriori lo confirme. :)

Abrazos.