sábado, 14 de marzo de 2009

Enseñanzas de Maitreya sobre cómo superar la dualidad (2)

Siguiendo con las enseñanzas de Maitreya sobre cómo superar la dualidad en nuestras interacciones con los demás hoy tenemos la segunda parte de la serie, la cual retoma la técnica  espiritual de despersonalizar la vida pero añade nuevos matices y componentes, por ejemplo el manejo de las expectativas. Este último es un tema tan profundo como importante, y seguramente nos dará mucha tela para cortar en próximos artículos. 

También Maitreya profundiza en un concepto que leí por primera vez en el libro de "Los Siete Hábitos de la gente altamente eficiente" de Stephen Covey. Este concepto dice que lo que importa no es lo que nos pasa, sino más bien nuestra reacción a lo que nos pasa. Visto de otra forma, lo que importa no es lo que sucede externamente, sino más bien lo que sucede internamente en nosotros como respuesta a esos sucesos externos.

Pero vamos directamente a las palabras del Maestro, que hoy como siempre, tiene muchos tesoros para entregar. 

Para desarrollar interacciones no dualísticas, tú tendrás -como siempre- que empezar en ti mismo sacando la viga en tu propio ojo. La base para tratar a otras personas de forma no dualística consiste en que aprendas primero que todo a tratar contigo mismo de una forma no dualística. Cuando Jesús te dijo que hicieras a otros lo que quieres que hagan contigo (Lucas 6:31), él en realidad estaba diciendo que aquello que le haces a los demás, te lo haces a ti mismo. Si tratas a otras personas con rabia, esto demuestra que a niveles subconscientes tienes rabia contigo mismo.

El paso más importante en la dirección correcta es que tú despersonalices tu vida. Tú necesitas considerar seriamente mis enseñanzas sobre tu verdadera identidad e internalizar plenamente que el núcleo de tu ser es el Yo Consciente. Este ser es más que tu cuerpo y tu personalidad externa, incluso más que la personalidad que has construido a lo largo de muchas encarnaciones. Y cuando tú comiences a reconectarte con tu ser superior, te darás cuenta de que cualquier cosa que suceda en la Tierra no es tan importante como tu progreso en el Sendero de la Unidad. Por lo tanto, tú nunca deberías dejar que nada en la Tierra interfiera entre tú y esa unidad, y nunca deberías dejar que nada evite que des el próximo paso en el sendero de la Unidad. La única forma de lograr esta meta es la de nunca tomar nada de forma personal, es decir, superar el apego que – como decía el Buda – causa todos los sufrimientos.

Tú necesitas superar la sensación de que eres una víctima, lo cual es el sello distintivo de la conciencia de los caídos. Por lo tanto déjame considerar una pregunta simple. ¿Acaso tienes un contrato escrito, firmado por Dios, que dice que si tú aceptaste encarnar en la Tierra, tienes garantizados ciertos beneficios y estás protegido de ciertas circunstancias desagradables? Y si no tienes dicho contrato, por qué razón vives tu vida como si lo tuvieras, pensando que tienes derecho a ciertas cosas y sintiéndote insatisfecho cuando no las consigues? Muchas personas parecen pensar que es un derecho humano que la vida se dé de acuerdo a sus expectativas. En realidad, tu derecho básico es el de probar y experimentar las consecuencias de tus decisiones, por medio de lo cual tú puedes elevarte por encima de tus creencias dualísticas, incluso superando las condiciones humanas.

La única causa de toda infelicidad humana son las expectativas que no están en alineamiento con la realidad. Dichas expectativas son creadas por el ego humano y por los falsos maestros. Estos seres son muy hábiles en poner a las personas en un callejón sin salida, haciendo que estas esperen que la vida se desenvuelva de cierta forma, pero con unas expectativas completamente alejadas de la realidad. Por lo tanto, las personas desperdician vidas enteras persiguiendo una zanahoria que cuelga frente a sus narices, cuando en realidad no tienen ninguna oportunidad de alcanzarla. Estas personas están condenadas a vivir vidas insatisfechas e infelices, en las cuales raramente crecen espiritualmente debido a que no superan sus falsas expectativas y a menudo terminan “rindiéndose ante la vida”.

Tal y como he explicado, el planeta Tierra es actualmente un ambiente mezclado, por lo tanto sencillamente no es realista esperar algún tipo de perfección celestial. Para evitar esperar demasiado y tomar la vida con tanta seriedad, necesitas volverte consciente del hecho de que nada en la tierra es en últimas real o de importancia suprema. Tú eres como un actor y tu cuerpo y tus circunstancias externas son simplemente el escenario para la obra. Tú sabes muy bien que un actor en una obra es una persona real que se pone maquillaje y un disfraz. Si el actor es bueno, él se identificará a sí mismo con su parte hasta el punto de sentirse temporalmente como si él realmente fuera el personaje. Pero cuando la obra se termina, él se quita el vestido y vuelve a asumir su identidad real. Si un actor se rehúsa a quitarse el vestido y continúa interpretando al personaje fuera del teatro, tú inmediatamente verías esto como una forma de locura. Entonces, como la persona espiritual que eres necesitas separarte a ti mismo de esta conciencia de locura que dice que debes identificarte con el rol que estás desempeñando aquí en la Tierra, tomando la vida tan seriamente y tomando todo lo que te sucede de forma personal.

Idealmente, tú nunca deberías tomar nada de lo que te pasa de forma personal, porque deberías reconocer que eres un ser espiritual que no puede ser afectado por nada de lo que pasa en la Tierra. Tal como dijo Jesús “No temáis los que pueden matar el cuerpo, sino temed a aquellos  que pueden destruir tanto el cuerpo como el alma en el infierno” (Mateo 10:28). Pero, ¿Quién puede destruir tu alma? Puedes haber sido condicionado a creer que el diablo u otras fuerzas oscuras tienen el poder de destruir tu alma en contra de tu voluntad, pero yo espero que mis enseñanzas te hayan mostrado que esto no es así. Ninguna fuerza en este mundo puede destruir tu ser real –excepto, por supuesto, el ser que controla tu libre albedrío, o sea tú mismo. Tú eres el único que puede destruir tu alma, porque tú eres quien define su identidad. Por supuesto que tú puedes rechazar esta responsabilidad y permitirle a otros –incluyendo tu ego- tomar decisiones por ti, y entonces ellos pueden potencialmente destruir tu identidad inferior. Pero tú puedes permitirles que lo hagan y puedes –en cualquier momento- tomar de vuelta el poder que tienes para definir tu identidad. En realidad, no existe tal infierno del cual no puedas escapar –esto es un concepto creado por los falsos dioses para someterte a través del miedo.

Tú necesitas lograr el control de tu propia mente y redefinir tu sentido de identidad, para que reconozcas que eres un ser espiritual que está temporalmente desempeñando un papel en la producción teatral llamada “Planeta Tierra”. Por tal razón, no deberías tomar esto con una seriedad diferente a la que tomarías el interpretar una obra de teatro. Tú has escuchado el dicho que dice que “la belleza está en el ojo de aquel que la contempla”. Igualmente, la ofensa está en la mente de la persona que asume la ofensa. Seguramente algunas personas tratarán deliberadamente de ofenderte, pero eres tú quien decide si dejarás que te ofendan y que logren control sobre tu mente. Recuerda que tu mente es tu castillo y el yo consciente debería estar en completo control de lo que sucede al interior de tu mente. 

El entendimiento más profundo para cualquier buscador espiritual es el hecho de que no hay relación directa de causa y efecto entre lo que sucede fuera de tu mente y lo que sucede dentro de tu mente. Porque todo lo que sucede externamente afectará tu mente solamente al pasar a través de ti –esto es, si aceptas el llamado de lograr dominio sobre tu mente. Tú eres quien decide cómo los efectos externos afectan tu estado mental, y la clave –que a menudo pasa desapercibida- para la maestría y la libertad es la de tomar dominio sobre cómo los eventos externos afectan –o más bien, no afectan- tu mente. A fin de lograr dominio sobre tu vida, debes tener control sobre tus reacciones a las situaciones externas. Tú debes lograr un enfoque mental en el cual nunca dejas que los eventos externos generen en ti pensamientos y sentimientos negativos. En lugar de esto, tú tienes la plena libertad de decisión sobre cómo reaccionas a eventos externos. Tú nunca debes dejar que otras personas te obliguen a responder de forma negativa, y así nunca les darás poder sobre tu mente. Esto puede ser logrado solamente cuando tú despersonalizas tu vida de forma que no tomas nada de lo que te sucede de forma personal.  Tú puedes controlar tus acciones solamente al controlar tus reacciones.

Lo que otras personas te hacen, se lo están haciendo solamente a la persona externa que ellos ven, y tú sabes que eres mucho más que esa persona. De hecho, tú podrías considerar que aquello que otras personas te hacen, en realidad no lo están haciendo contra ti. Ellos simplemente están desempeñando sus papeles en el drama planetario –actuando a partir de su propia psicología no resuelta. Incluso si se han identificado a sí mismos con sus papeles, eso no significa que tú tengas que identificarte con el tuyo o identificarlos a ellos con sus papeles.

5 comentarios:

Reyna García dijo...

Bendito Hugo muchas gracias por este artículo, en esto momentos --
me encuentro reflexionando profunda
mente las palabras del Maestro, en
dias pasados me encontre confrontan
do una circunstancia de agresión a
mi sin que yo pudiera comprender en
el momento la causa, pero lo que
pude observar fue la reacción que
causo en mi interior, y pude ver
que me encontré tomandolo personal
quiza no en la medida que en el pasado lo hacia pero todavia esto
me afectaba, no experimente pensamientos negativos si coraje por lo que a mis espaldas se daba,
asi que este hermoso mensaje cargado de tesoros me da la oportunidad de aprender mas y comprender la circunstancia externa
y como aprender a lograr el control
dejando que mi Ser Superior guie.
Gracias Hugo. Excelente Que Dios te
Bendiga.

Hugo dijo...

Reyna,

Con mucho gusto. Nuestra gratitud infinita debe ser al señor Maitreya que siempre derrama sobre nosotros su sabiduría abundante, no solamente a través de la enseñanza que sacamos de su libro, sino también a través de las palabras que el habla en nuestro corazón.

Hugo

Francisco Javier dijo...

Hugo quiero agradecerte por estos apartes del Señor Maytreya, como siempre me parece que descubre lo irreal con la presicion de un escalpelo, y talvez sacude nuestro interior de la misma manera para que despertemos y avancemos de la mano del Cristo que es lo real.

Hugo dijo...

Francisco,

Totalmente de acuerdo con tu comentario. En realidad el libro de Maitreya es muy rico y profundo en enseñanza, pero indudablemente lo que he tratado de poner es lo más práctico que el enseña así como lo que realmente podemos poner en práctica en nuestras vidas desde este mismo momento.

saludos

Hugo.

Ema dijo...

Muy claro El Señor Maitreya, siempre había esuchado que, el mundo que vivimos y vemos es solo lo que nosotrs somos, ahora lo comprendi mejor.
Un abrazo!