domingo, 8 de marzo de 2009

La Escalera de Espiral

Hoy quiero compartir con ustedes un maravilloso ejemplo que los Maestros citan mucho y es el de la escalera de espiral. Esta es una poderosa analogía de cómo nos sumergimos en la dualidad y en qué lugar estamos hoy. Pero también nos da una idea de los pasos que debemos dar para ver resplandeciendo de nuevo en nuestro ser la Luz de nuestra Presencia YO SOY.

Dice la Madre María en su libro “Las Claves Maestras de la Vida Abundante” en la página 191:

Sin duda has visto algunos de los viejos castillos que tienen una torre de piedra circular, dentro de la cual se encuentra una escalera de espiral. En la parte más alta de la escalera hay una puerta que lleva al techo de ese castillo, donde uno se puede bañar en la radiante luz del sol. En la medida que empiezas a descender por la escalera de espiral, la luz del sol aún resplandece a través de la puerta y se refleja en las paredes de la estructura. Pero en la medida que uno empieza a descender por la escalera, esta se empieza a curvear, y llega el punto en el cual uno ya no alcanza a ver a través de la puerta ni puede ver el cielo azul. Por lo tanto, uno no puede ver de dónde viene la luz del sol, aunque aún puede verla en las paredes.

Y cuando desciendes aún más, llegas a otro punto crítico, y cuando pasas de este ya no puedes ver el reflejo de la luz del sol en las paredes. De ahí en adelante ya dejas de tener evidencia directa de que existe luz resplandeciendo a través de la puerta que está en la cima de la escalera. Y en la medida que sigues descendiendo por la escalera de espiral, penetras cada vez más en la oscuridad, hasta que alcanzas las catacumbas debajo del castillo, en las cuales la oscuridad es total. Esto es una ilustración de lo que sucedió en tu consciencia. Tú comenzaste en la cima de la escalera de espiral, en la cual tú podías ver el cielo azul y la luz del sol directamente. Esto, por supuesto, representa tu Presencia YO SOY y la luz de Dios que resplandece a través de tu ser. En la medida que descendiste por la escalera de espiral -en la consciencia de la dualidad- perdiste la conexión consciente y directa con tu Presencia YO SOY. Tú tienes aún memoria de que existe una parte superior de tu ser. Pero en la medida que descendiste aún más, perdiste incluso esa memoria, y la única pregunta que queda es qué tan bajo en la escalera de espiral has descendido.

A pesar de que esta es una historia dolorosa porque ilustra nuestro descenso a las profundidades de la dualidad y el alejamiento (en consciencia) de nuestra fuente divina, la Madre María nos da unas frases alentadoras:

Afortunadamente, puedo decirte que desde que están leyendo esta enseñanza, tú no has descendido al fondo de la escalera de espiral. O quizás lo hiciste en una vida pasada, pero hace mucho tiempo comenzaste a subir de vuelta. Si tú no estuvieras en este camino ascendente no estarías abierto a estas enseñanzas o a las ideas que te he presentado.

Nuestra meta entonces es tomar la mano de los Maestros, de la Madre María y de nuestro Ser Crístico y usar las herramientas que tenemos a mano para subir de nuevo la escalera de espiral y contemplar la Luz inefable de nuestro Ser Superior.

5 comentarios:

Sarah Marie dijo...

Vaya que es un mensaje de esperanza, las palabras de Madre María me ayudan a recordar una vez más que puedo seguir adelante, es como una graan calma, sólo hay que continuar.

:)

carlos dijo...

gracias a Dios estoy de nuevo subiendo esta escalera y ya veo la luz radiante de la liberta.
Gracias Hugo
Calos

Marina dijo...

Gracias Madre María; con tus enseñanzas aceca de la dualidad ny estos ejemplos,siento que voy comprendiendo cada vez mejor lo que sucedió al ir descendiendo en niveles de consciencia. Ayúdame a subir más y más...GRACISA MADRE y muchas gracias Hugo por ir poniendo estas enseñanazas y sostener este Blog.

cariños para todos ,
Marina

Reyna García dijo...

GRACIAS Madre María, ayudame a elevar mi concicia, ya voy comprendiendo mejor ahora con estos
ejemplos, GRACIAS Hugo por por SER.
Bendiciones para todos.

Hugo. dijo...

Es increible saber que los Maestros siempre están allí, esperando a que hagamos un alto en el camino y empecemos de nuevo a subir la escalera de espiral.

Su guía constante y su amor por nosotros es una fuerza que al menos a mí me impulsa a seguir haciendo este esfuerzo de subir por la escalera que un día, en el distante pasado, decidimos bajar.