jueves, 5 de marzo de 2009

La Película de Nuestra Vida

Hoy quiero compartir con ustedes una analogía muy interesante que nos puede ayudar a entender un poco mejor el tema de la consciencia y el ser que hemos venido discutiendo. Además quiero introducir un concepto que es el del Yo Consciente, sobre el cual profundizaremos en artículos posteriores.

Volviendo a la analogía, la Madre María nos asemeja aquello que vivimos en nuestras vidas a la película que emite un proyector de cine. En este la película que aparece en la pantalla se forma por el flujo continuo de imágenes que pasan a través del proyector. El proyector es una fuente de energía de luz blanca, la cual no determina si la película será buena o mala. Su objetivo es el de generar la luz que hará que el carrete pueda proyectarse y producir las imágenes contenidas en la película.

En esta analogía, el proyector representa el mecanismo creativo del universo. El bombillo del proyector representa la luz espiritual que irradia la Presencia YO SOY. La película en el carrete representa la consciencia de un cocreador. Las imagenes contenidas en la película son las carácterísticas individuales, las creencias y las imágenes propias que existen en el ser individual. Finalmente, el yo consciente es el operador del proyector, es decir, aquel que determina que carrete (o película) será proyectada. Cada uno de nosotros entonces representa ese operador, y por lo tanto si la película que se ha de proyectar es buena o es mala, no depende de nadie diferente a ti.

Pero, ¿Cómo este ejemplo se asocia a nuestra experiencia en la materia?. Veamos lo que dice la Madre María en la página 199 de su libro "Las Claves Maestras de la Vida Abundante":

Tal y como te he explicado, fuiste creado con un ser inmortal y tú puedes sumarte a ese ser inmortal al expresarte a ti mismo a través de las imágenes que están en armonía con las leyes de Dios. Sin embargo, en algún momento del pasado el Yo Consciente decidió experimentar con la consciencia de la dualidad, y probó de la fruta del conocimiento del bien y del mal. En la medida que lo hizo, añadió una cantidad de contenidos al recipiente del ser (recuerdan la analogía de la copa?), los cuales estaban basados en la "verdad" relativa que provenía de la mente del anti-cristo.

En el principio, los elementos dualísticos difícilmente afectaban tu expresión creativa  y la sensación de quién eras. Estos no podían oscurecer o bloquear tu ser inmortal. Sin embargo, en la medida que continuaste experimentando con la consciencia de la dualidad, añadiste más y más contenidos mortales al recipiente del ser, y gradualmente estos empezaron a esconder tu ser inmortal. Esto causó que te volvieras una casa dividida contra sí misma, y en la medida que te empezaste a dividir cada vez más, el Yo Consciente empezó a enfocar mucha más atención en el aspecto dualistico del ser. Esto reforzó el ser mortal y añadió más contenidos dualísticos, lo cual se volvió una espiral descendente que eventualmente  condujo al punto crítico, cuando el Yo Consciente decidio que era más bien un ser humano mortal en lugar de verse a sí mismo como un Ser espiritual inmortal expresandose a través de una forma mortal.

En nuestros próximos artículos exploraremos la naturaleza mísma del Yo Consciente y empezaremos a trabajar en claves prácticas para liberarnos del yugo del enfoque dualistico que ha permeado y contaminado nuestro recipiente del ser.

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