viernes, 19 de junio de 2009

El Sendero de la Curación (V)

En esta quinta entrega de esta serie llamada "El Sendero de la Curación" quiero traerles a todos la introducción al dictado entregado por el Maestro Jesús el viernes pasado.

Esta enseñanza nos da un un enfoque precioso de su rol como sanador y de aquello que se requiere para superar la limitación que representa la enfermedad.

Este dictado fue entregado por Walter Javier Velásquez en la ciudad de Cali ante un grupo de devotos entre los que se contaban dos profesionales de la medicina:

YO SOY Ese YO SOY Siendo Jesús el Cristo que habito en cada uno de sus corazones. En realidad, habito en los corazones de todos aquellos que me permiten venir a este planeta a servir. YO SOY Amor, YO SOY Justicia, YO SOY Equidad, YO SOY Poder, YO SOY la Fuerza que une. YO SOY el Cristo en Jesús. Pero YO SOY mucho MAS que un Cristo colgado en una pared. YO SOY mucho MAS que el ídolo de yeso o de madera que adora la Iglesia Católica. Y Soy mucho MAS que el ídolo mental que ha sido creado por las iglesias cristianas evangélicas a lo largo de los años.


Porque ambos, católicos y evangélicos, adoran a un Jesús lejano, a un Jesús quien se encuentra en un pedestal, a un Jesús quien se encuentra colgado en una cruz. Pues bien amados, Yo ya no estoy en una cruz. Yo estoy en el Reino de mi Padre, Soy libre en la conciencia de Dios. Pero más aún, estoy en todas las personas en este planeta que tienen una porción de la Mente Crística. Estoy en los niños pequeños, en los ancianos, en las personas maduras, en la adolescencia, en la juventud. Estoy en todas las personas que tienen un espacio para que el Cristo Jesús pueda venir a este planeta.


Así que una de las facetas por la que me han conocido en la historia es por el papel de sanador. Pues bien, las técnicas de sanador que manejé en mi encarnación como Jesús las aprendí en parte en la India y en parte en Medio Oriente, y en parte lo que me inspiraba mi Padre Celestial, el cual fue mi verdadero Gurú quien me enseñó a sanar a las personas. Pero quiero decirles que se ha tejido un verdadero mito alrededor de mi misión como sanador. Se han tejido muchos mitos y muchas mentiras, y muchas de ellas han sido utilizadas por los falsos pastores para engañar a las personas con sanaciones que no son hechas de acuerdo con la Voluntad de Dios.


En primer lugar quiero decirles que Yo era un sanador que trabajaba para Dios y no trabajaba para los hombres. Así que yo no estaba atado, de ninguna manera, a sanar a las personas. Yo solamente estaba "atado", si se puede usar esa palabra, a la Voluntad de Dios; y solamente mi único propósito y mi única intención consistían en servir a Dios y cumplir Su Santa Voluntad, tal como lo demostré en el huerto de Getsemaní cuando le pedí a Mi Padre Celestial que se hiciera Su Voluntad y no la mía cuando se dió la pasión del Gólgota.

Así que el problema que Yo veo en muchos sanadores en la Nueva Era y en todas las épocas es que están atados a sanar, ya sea por dinero, ya sea por fama, ya sea por buscar seguidores o adoradores, o ya sea por quedar bien con las personas que ellos necesitan sanar. Y como el Espíritu Santo no se presta para esos juegos, porque el Espíritu Santo sólo trabaja la sanación cuando es la Voluntad de Dios que una persona sea sanada, entonces estas personas venden su alma al diablo y permiten que los demonios aulladores del plano astral, los impostores del Espíritu Santo, que incluso pueden imitar muy bien la vibración del Espíritu Santo a nivel astral y mental, pasen a través de ellos y literalmente le quitan a las personas las enfermedades de sus cuerpos físicos. Y luego todos los quistes, tumores, cálculos y cualquier otra patología desaparecen literalmente de sus cuerpos. Sin embargo, la causa subyacente de la enfermedad, la cual es el bloqueo emocional, el bloqueo psíquico que hay dentro de la persona no desaparece.


Entonces, éstos son los falsos sanadores. Que le venden a las personas la premisa que deben ser sanados únicamente por el hecho que los encontraron a ellos. Pues bien, una de las cosas y una de las mentiras que se han tejido alrededor Mío era que Yo sanaba a todas las personas. La verdad de todo esto es que Yo sanaba a un muy pequeño porcentaje de las personas que me buscaban y me pedían ser sanadas. Muchas veces tenía que esconderme y huir a los montes porque me encontraba multitudes persiguiéndome para que las sanara. Pero Yo sabía que ellos no estaban dispuestos a ver la viga en su propio ojo, ellos no estaban dispuestos a reconocer la causa de su enfermedad. Por lo tanto, Yo no tenía permiso de Mi Padre Celestial para sanarlos.


Así que en primer lugar un sanador no se debe atar a sanar. Un sanador no se debe atar a congraciar a las personas. No se debe atar a quedar bien ante los seres humanos. Un sanador únicamente debe estar “atado” a cumplir la Voluntad de Dios en la Tierra y a ser obediente a esa Santa Voluntad. Así que amados, aquellas personas a las que Yo sané, a las que realmente sané en Mi vida y en Mi misión tenían unas características muy especiales. La mayoría de ellos eran personas que habían hecho el proceso interno, que habían estado dispuestos a ver la viga en su propio ojo y que habían estado dispuestos a soltar las falsas creencias. Por lo tanto estaban listos para dar el siguiente paso a través de una sanación espiritual, que era la que Yo les entregaba, y que se veía como un milagro externo; sin embargo eran ellos los que habían hecho el verdadero milagro puesto que habían dado los pasos a nivel interno para trascender las causas subyacentes de su enfermedad.


Ahora, había otras personas las cuales aún no habían visto y no habían trabajado en las causas profundas de su enfermedad y sin embargo Yo también las sané. ¿Por qué amados Míos? Porque era la Voluntad de Mi Padre quien por Misericordia liberaba a ciertas personas de enfermedades terribles de tal manera que Mi Padre sabía que ellos estaban listos para irse a buscar las causas de su enfermedad, que ellos estaban listos para trabajar en su psicología, pero era tanto el peso abrumador de su enfermedad, eran tantos los dolores que sentían en su cuerpo físico o la discapacidad, era tal la angustia y tal el dolor que simplemente no tenían tiempo para dedicarse a buscar las causas de su enfermedad porque estaban realmente abrumados por el peso y el dolor de la misma. Así que las personas que habían orado a Dios por sanación recibían de Mi Padre Celestial por Misericordia la liberación de este peso temporal de forma que estas personas, usando esta libertad de no tener encima el peso de la enfermedad, pudieran salir adelante y buscar las causas dentro de su propia psicología. Así que estos eran principalmente los dos tipos de personas a los que Yo sané.


Hubo otros como aquel ciego de nacimiento del cual los discípulos me preguntaron si era ciego porque sus padres habían pecado o porque éste había pecado. Yo les respondí a ellos que éste hombre era ciego para que la Gracia de Dios se manifestase en él. Así que había otro tipo de enfermos que eran personas que se ofrecieron a ayudarme en Mi Ministerio como Salvador de la humanidad antes de encarnar. Se ofrecieron a venir al mundo con enfermedades muy pesadas para ayudar a llevar el karma de los habitantes del Medio Oriente, para que se les pudiera retirar cierto peso del karma y pudieran liberarse de la ceguera espiritual. A éste tipo de personas Yo las podía sanar muy fácilmente, tal como el hombre ciego de nacimiento del cual estoy hablando y muchos otros, porque simplemente eran seres espirituales, muchos de ellos ángeles y otros, Maestros Ascendidos y no ascendidos, que se ofrecieron a venir conmigo para ayudarme. Unas de las razones por las cuales Yo sanaba, era que estaba en una época en la cual necesitaba llamar la atención de los habitantes del Medio Oriente. Yo encarné en el Medio Oriente no porque fueran las almas más evolucionadas de la Tierra, sino justamente porque eran uno de los grupos de almas -y aún lo son- más oscuras de este planeta, amados Míos.


Como pueden ver, estas personas llevan miles de años en una guerra que parece interminable, una guerra que parece no tener fin, porque no están dispuestos ninguna de las dos partes, tanto judíos como palestinos, a colocar la otra mejilla y a buscar una salida pacífica a su conflicto. Entonces, justamente, Mi Padre me envió a encarnar en medio de este grupo de personas para ayudarlos a despertar, para ayudarlos a elevarse en conciencia.


Pero eran seres que estaban atrapados en su ceguera espiritual y que no estaban dispuestos a escuchar a un predicador cualquiera, que se apareciera simplemente a decirles que el Reino de los Cielos estaba dentro de ellos. Así que parte de Mi Plan Divino era que aprendiera a sanar a multitudes, a multiplicar los panes y lo peces, a caminar sobre el agua. Y fue Mi propósito, y el propósito de Mi Padre que hiciera estas cosas muchas veces en público justamente para atraer seguidores. Pero el objetivo de atraerlos, el objetivo de todos estos milagros, que muchas veces trascendían las leyes de la física, era atraer a las personas; ése era el anzuelo, como se dice, era simplemente la carnada. Porque una vez que los tuviera cerca, entonces podría confrontarlos y podría darles el verdadero sendero interno del corazón. Podría decirles que dejaran de buscar a Dios dentro de un templo físico, porque el Reino de los Cielos estaba dentro de ellos. Y también podrían estar lo suficientemente cerca de Mi como para entregarlos en Juicio; como cuando dije a los fariseos y sadúceos: “raza de vívoras, hijos de Satanás”.


Entonces, en parte el objetivo era darles la iluminación y darles el sendero interno de la Cristeidad a aquéllos que estaban dispuestos a sanar, y también era entregarlos en Juicio a aquellas almas muy oscuras que estaban listas para su Juicio; pero que necesitaban que un Cristo encarnado en la Tierra los confrontara y les entregara ese Juicio, amados. Entonces también esto era parte del propósito de la sanación y muchos de los milagros que Yo hice.


2 comentarios:

Ema dijo...

¡Buenísimas estas enseñanzas! Gracias Maestro Jesús, gracias Walter y gracias Hugo.

Reyna García dijo...

Gracias al Maestro Jesús por sus enseñanzas, Gracias Hugo, Gracias
Walter, de acuerdo contigo Ema estan buenísimas, y despejan muchas dudas que nos ayudan a seguir autotrascendiendonos.

Un abrazo a todos.