miércoles, 8 de julio de 2009

Liberándonos de nuestros deseos insaciables (III)

Hoy seguimos explorando la enseñanza de Jesús acerca de cómo superar los deseos insaciables. En el artículo pasado quedamos en que la primera clave tiene que ver con el hecho de conocernos a nosotros mismos, lo cual significa conocer los cuatro niveles de nuestra mente.


¿Cuáles son y qué características tienen estos cuatro niveles?


Veamos lo que nos dice el Maestro:


La mente externa está directamente vinculada a tu cuerpo físico. Esta es la mente en la cual tomas las decisiones conscientes y llevas a cabo muchas acciones. Esta mente está muy afectada por tu cerebro físico y tu ambiente, y para algunas personas su percepción consciente se limita a esta mente. Pero la mayoría de buscadores espirituales han expandido esta percepción consciente logrando ir más allá de esta mente, lo cual es la razón por la cual están abiertos al lado espiritual de la vida. Uno de los principales elementos del crecimiento espiritual consiste en expandir la percepción consciente más allá de la mente física, incorporando por tanto todos los niveles de la mente para llegar a conocer tu identidad plena. Pero la expansión en sí no es suficiente, ya que esta debe estar seguida de la purificación de todos los niveles de la mente.


La mente emocional. Este es obviamente el nivel de tus sentimientos, y como tú sabes, los sentimientos son muy volátiles y pueden ser fácilmente orientados en esta o esa dirección. La mente emocional está por encima de la mente externa, y por lo tanto los sentimientos son una poderosa fuerza para controlar tus acciones físicas. Tú has experimentado que cuando ciertos sentimientos crecen en intensidad, la compulsión para llevar a cabo ciertas acciones se impone incluso a tu voluntad consciente. Las personas que están completamente controlados por sus emociones tienen muy poco auto-control, y por esta razón encuentran muy difícil hacer progreso en el sendero espiritual. La razón es que debido a qué la mente emocional es mucho más fundamental que la mente consciente, buscar suprimir los sentimientos es una batalla cuesta arriba. Como buscador espiritual sincero, necesitas lograr control sobre tus emociones, y un elemento de esto consiste en remover las energías que contaminan la mente emocional. Otro elemento consiste en comprender dónde se originan los sentimientos.


La mente mental. Este es el asiento del intelecto y tu habilidad para entender el mundo. Es aquí que analizas todo y puedes tomar decisiones más sensatas. En un sentido ideal, tus pensamientos deberían conducir a unas emociones balanceadas que a su vez conduzcan a acciones balanceadas. El problema es que el intelecto es una facultad analítica, y esto tiene una debilidad inherente. Por lo tanto, el intelecto puede encontrar que es difícil saber lo que es correcto, y esto es lo que a menudo empuja a las personas hacia las emociones desequilibradas. Ellos usan el intelecto para convencerse a sí mismos de que lo que están pensando es correcto, lo cual les da la creencia de que es aceptable, necesario o inevitable que se involucren en ciertos sentimientos limitantes. Para superar este patrón, necesitas purificar tu mente mental de las energías y de las ilusiones dualísticas que previenen que veas que existe una realidad superior más allá del nivel mental-un realidad que no tiene nada que ver con el hecho de tener el mejor argumento o análisis intelectual.


La mente de la identidad. Este es el nivel superior de tu ser inferior, y es el asiento de tu sentido más profundo de quién eres en relación con el universo material. (Tu identidad espiritual está anclada en tu Presencia YO SOY y solo puede ser accedida por medio de tu ser consciente, y no por medio de las cuatro mentes inferiores). Como la parte más fundamental del ser inferior, la mente de la identidad tiene un gran impacto en cada aspecto de tu vida, pero muchas personas no son conscientes de su existencia y por lo tanto no tienen control sobre él. Estas personas aceptan sin pensar el sentido de la identidad que les ha sido transmitido desde que eran pequeños, lo cual forma la base para todos sus pensamientos, sentimientos y acciones. Si la consciencia de las personas está basada en la consciencia de la muerte (el sentido de separación de Dios), ¿Qué otra cosa pueden hacer los pensamientos, sentimientos y las acciones, diferente a seguir a esta consciencia inferior?. Por lo tanto, es esencial para un buscador espiritual volverse consciente de la mente de la identidad y empezar a purificarla de todos los elementos mortales.


3 comentarios:

alde dijo...

¿Por qué será que a pesar de que esto es tan claro, me parece tan difícil dejar de seguir un pensamiento, un sentimiento que sé (al menos intelectualmente) que no debo seguir?. Mi mente mental crea instantáneamente toda serie de argumentos para validar cualquier deseo, mis sentimientos son como una loca en la casa, va de aquí para allá sin sentido y parece que siempre se sale con la suya.

Siento una tremenda dificultad en aceptar de manera contundente que existe algo más allá de todo esto, es decir, no puedo identificarme con mi ser real de tal manera que pueda cortar de un tajo con todo esto. Cómo hacer para dejar de identificarse con el cuerpo, es decir con la separación?

Yo estoy intentando pero siempre estoy creyendo que soy un cuerpo, un individuo, separado y no puedo alejar esa creencia. Mejor dicho la pregunta es: ¿Cómo dejar de creer en algo más allá de lo intelectual?


Un abrazo

Hugo dijo...

Alde,

yo creo que la clave es, a través del trabajo espiritual, buscar la experiencia tipo "eureka" que le permita a uno entender que eso que parece real no lo es.

Esa experiencia puede tener la capacidad de ir más allá del razonamiento intelectual, y por tal razón puede ser realmente contundente.

De todos modos no te sientas mal con el tema. Esto es un proceso y puede tomar un tiempo. Así que recuerda que la clave es ir de a un pasito a la vez.

Saludos,


Hugo.

antonio viveros dijo...

Así es Hugo, no podemos correr cuando apenas y gateamos, lo importante es que empecemos a vaciar nuestra mente para volver a llenarla de pensamientos que nos van a llevar hacia la victoria. Me he dado cuenta que para lograr desterrar esos pensamientos debo empezar por cambiarlos por otros, a veces esto lo veo como en los niveles de un videojuego, donde desde el primer nivel empiezas a conocer de que se trata y comienzas a conocer a tus enemigos y así te sigues hasta lograr terminarlo, venciéndolos.

Me ha pasado que cuando siento que voy obteniendo victoria sobre alguna adicción vuelvo a caer, como si algo estuviera jugando conmigo, entonces vuelvo a levantarme buscando que fue lo que me hizo tropezar. Llegará el día en que no tropezaré jamas.