sábado, 11 de julio de 2009

Liberándonos de nuestros deseos insaciables (IV)

Hoy seguimos adelante con esta enseñanza de Jesús sobre cómo superar los deseos insaciables. En nuestro artículo anterior hablamos de los cuatro niveles de la mente, y de cómo estos influencian nuestra consciencia. También hemos estudiado que todo en el Universo material está hecho de energía y que la materia visible es en realidad una manifestación densa de unas energías más básicas y fundamentales.

La ciencia ha descubierto como una onda de energía puede tomar la forma de una partícula subatómica, incluso transformandose de forma intermitente de ser una partícula a ser una onda. La implicación de esto es que más allá del Universo material existe un reino de energías más finas -energías de una vibración más elevada- y esto es por supuesto lo que las enseñanzas religiosas o espirituales han enseñado por miles de años, cuando se refieren al cielo o al reino espiritual. Jesús nos enfatiza el hecho de que es Universo material se creó a partir de tomar la Energía Espiritual y disminuir su vibración, y por lo tanto, este mundo se sostiene a partir de un flujo constante de energía del reino espirituall al reino material. Este flujo de energía igualmente se replica en los cuatro niveles de nuestra mente.

El Maestro nos dice además que el estado ideal de un ser humano es aquel en el cual nada impide el flujo natural de energía que fluye a través de los cuatro niveles de la mente. Este proceso funciona de la siguiente forma: la energía espiritual fluye de tu ser Superior -tu Presencia YO SOY-, y entra primero que todo a tu cuerpo de la identidad. Aquí esta energía es coloreada por tu sentido de identidad, tal y como si pasara a través de un filtro. Si tu sentido de identidad está basado en tu Ser Espiritual, el flujo de energía no se verá disminuida sino que será transformada en vibración para que pueda entrar al cuerpo mental con toda la fuerza. Aquí nuevamente la mente mental teñirá esta energía, pero si las imágenes de esta mente están basadas en la realidad del Cristo, el flujo de energía no se verá disminuido. De aquí entonces pasa al cuerpo emocional, y si tus emociones son puras, le darán a esta energía una dirección positiva que buscará elevar a la vida. Esto dará como resultado acciones que enriquezcan y eleven tu vida y la de los demás.

Cuando expresamos nuestra identidad espiritual a través de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, multiplicamos nuestros talentos y por lo tanto Dios no dará más de sus energías creativas. Esto es lo que nos da la Vida Abundante.

Pero, ¿Qué sucede cuando los cuatro niveles de tu mente están contaminados por creencias y energías imperfectas? Pues bien, en este caso el flujo natural se bloquea y nuestros poderes creativos se vuelven limitados. Lo que sucede en realidad es que la mayoría de la energía que fluye de tu Presencia YO SOY es bloqueada en tus cuerpos superiores y nunca alcanza el nivel del cuerpo físico, lo cual quiere decir que a la persona le queda disponible muy poca energía para ser creativa. De hecho, muchas personas han limitado a tal punto el flujo de energía que apenas tienen la suficiente para mantener vivo el cuerpo físico. Este tipo de personas tienen muy poca energía disponible para expresar su verdadera individualidad, y por lo tanto a menudo se dedican de forma descuidada a seguir la consciencia de las masas.

¿Cómo puede suceder esto? Pues bien, si uno toma la energía de Dios y la usa para sus propios fines egoístas, entonces no esta multiplicando sus talentos y por tal razón Dios no tiene una corriente de energía que fluya hacia él para que la pueda multiplicar. Entonces uno se ve limitado a cierta cantidad de energía que entra en tu cuerpo de la identidad. En la medida que adoptas creencias egoístas -es decir, creencias basadas en la mente del anticristo que te hacen ver como un ser separado-estas crean bloqueos en los cuatro niveles de la mente.

Jesús nos da una interesante ilustración visual de este proceso. Lo compara con el flujo de energía que le llega a una casa, siendo esta casa el símbolo de la mente consciente. Dice que nos imaginemos que alguien roba, a través de su propio cableado, la energía que debería llegar a esta casa, y de que solamente llega una cantidad constante de energía. Si una sola persona roba energía a la casa no hará mayor diferencia, pero en la medida que otras personas hagan lo mismo, y roben energía, no habrá suficiente poder para iluminar la casa, y probablemente el sistema colapse. Además, esta energía que es robada pone a funcionar artefactos eléctricos que el ladrón usa pero que no le son de utilidad ni a uno mísmo ni al mundo. Estos artefactos solamente rotan y producen calor, lo cual es un desperdicio de esta energía.

Esta ilustración nos sirve para entender que los bloqueos en los niveles superiores de la mente son como artefactos que continuamente nos privan de nuestra energía. En la medida que nos volvemos más y más egoístas, más y más de la energía que recibimos es usada por nuestras divisiones internas, y estas bloquean que la energía superior fluya a través de ti. El resultado de esto es que terminamos usando internamente aquello que debió ser usado externamente para enriquecerte a ti mismo y a la vida. Esto es en esencia el proceso detrás de lo que los psicólogos hoy en día llaman depresión clínica. Sin embargo, esto también puede conducir a otro tipo de desequilibrios psicológicos, entre ellos un estado de agitación constante, los cuales son causados por el exceso de energía que hacen que tu campo de fuerza sea un lugar incómodo para morar. Los síntomas de esto pueden ser muy variados, y esto puede ser la explicación de muchos problemas psicológicos.

¿Cómo rompemos esta espiral que se autorefuerza? Solamente lo podemos lograr purificando los cuatro niveles de nuestra mente de las energías que allí se han acumulado. Y para hacerlo debemos también trascender las creencias dualísticas que causaron que estas espirales descendentes se crearan. Este es el tema de nuestros próximos artículos.

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