viernes, 17 de julio de 2009

Liberándonos de nuestros deseos insaciables (VII)

Todos sabemos que vivimos en un ambiente en el cual estamos rodeados por químicos dañinos y por microorganismos nocivos, que podrían hacerle daño al cuerpo si tuvieran la posibilidad de entrar en él. Sin embargo, no vivimos con un miedo constante con respecto a esto, dado que hemos aprendido a tomar precauciones, como lavar y cocinar los alimentos o a no inhalar vapores peligrosos. Además, tú sabes que tu cuerpo tiene un sistema inmunitario que repele o consume sustancias peligrosas.


Lo que debemos entender es que vivimos en un ambiente en el cual estamos rodeados de energías invisibles que pueden ser igualmente peligrosas y que pueden hacer daño si entran en nuestro campo de fuerza, es decir en cualquiera de los cuatro niveles de nuestra mente. La diferencia con el caso anterior es que jamás nos enseñaron a tomar las precauciones necesarias para mantener puro nuestro campo de fuerza. Muchos buscadores espirituales han aprendido a protegerse a sí mismos de los venenos sin ser conscientes de esto, pero es de gran valor que uno sea consciente del proceso para que uno pueda tomar mejores precauciones. Jesús nos dice que la tierra actualmente es un ambiente muy impuro, y la consciencia colectiva de la humanidad ha sido fuertemente afectada por los venenos espirituales. Por esta razón, si uno abre su campo de fuerza a estos venenos puede rápidamente ser abrumado por ellos y perder el control de la vida.


El Maestro nos pone el ejemplo de la ira, uno de los venenos que se ha generado abundantemente en la historia de la humanidad. La ciencia es muy clara en cuanto a que la energía no puede ser creada o destruida, o sea que una vez la energía ha sido calificada con la vibración específica de la ira, esta permanecerá en este estado indefinidamente, hasta que alguien la transforme de vuelta a una vibración más elevada. Si uno cae en un arrebato de ira, probablemente dirija esta ira a otra persona. Esto creará un hueco en el campo áurico de la persona que emite esta vibración. Y una vez que se crea esta apertura, la energía de la ira que está en el ambiente puede fluir a través de este hueco y acumularse en tu campo de fuerza.


Este aspecto de la enseñanza es muy importante. Tu campo de fuerza tiene una estructura específica que está diseñada para ayudarte a expresar energías que eleven la Vida en el reino material Sin embargo, no estás diseñado para facilitar la expresión de la ira o de otras emociones que no eleven la Vida. La consecuencia de esto es que cuando expresas estas emociones, estarás dañando la estructura original de tu campo de fuerza, y creando fisuras en tu "traje de bodas". Un ejemplo claro es cuando alguien cae en un arrebato de ira y crea una de estas fisuras en su campo de fuerza, lo cual puede abrirlo a una corriente de energía del exterior. Y en la medida que esta persona mantenga en ese estado de agitación, las energías seguirán fluyendo, lo cual hará difícil que su campo de energía se repare a sí mismo. El campo de fuerza puede de hecho curarse a sí mismo, tal cual sucede con el cuerpo físico. Pero tú sabes que si te cortas la piel pero mantienes rascando la herida o dejando que la suciedad se acumule, el proceso curativo tardará más tiempo.


Una vez que estas energías han encontrado una puerta de entrada, se encargarán de influenciar tus pensamientos y emociones, volviendote más vulnerable a responder con ira en otras situaciones. La próxima vez que te enredes en la vibración de la ira recuerda que de esta forma refuerzas o abres más el hueco para que más de estas energías puedan entrar en ti. Debería ser fácil notar que esto puede crear rápidamente una espiral descendente que se autorefuerza, y que puede causar que pierdas el control de tu vida porque tus mentes emocional y mental simplemente se dejan abrumar con esta energía que convierte tu mente en un ambiente muy caótico.


Una vez que la espiral descendente de la acumulación de energía tóxica ha comenzado, requerirá de un esfuerzo muy determinado para reversarla y comenzar una espiral ascendente. Pero la mayoría de las personas no son conscientes de cómo hacer esto, y a muchos de ellos no les importa, porque se han convencido que es inevitable o incluso justificado responder con rabia hacia ciertas situaciones, o hacia la vida en general. Esto puede llevar incluso a un estado de paranoia, en la cual las personas sienten que el mundo está detrás de ellos y por tal razón mantienen en un estado de continua agitación, buscando evadir ataques que a menudo nunca llegan o que son imaginarios. Este estado es parte de la explicación que está detrás del concepto de la posesión de espíritus malignos, aunque existe una enseñanza mucho más profunda a este respecto. ¿Puedes ver lo fácil que es para el ego y las fuerzas del anti-cristo controlar a las personas manteniendolas en un estado de agitación, en el cual no dejan ni una pizca de atención para pensar acerca de la vida, sino que mantienen haciendo lo mismo una y otra vez, incluso por encarnaciones?


Obviamente una persona en dicho estado de conflicto y divisiones internas no tiene la menor posibilidad de caminar el sendero de la Cristeidad. Por lo tanto, es esencial que todos los discípulos del Cristo viviente aprendan a romper estas espirales aplicando "primeros auxilios" espirituales.


Nota: Este es un extracto del libro "Las Claves Maestras de la Cristeidad personal", de Kim Michaels.


1 comentario:

Ema dijo...

Gracias Hugo muy interesante.
Un abrazo