viernes, 25 de septiembre de 2009

El Sendero de la Renuncia (3)

Hoy quiero compartir con ustedes un pequeño verso del libro, que escribió uno de los más grandes místicos sufíes: Hakim Sanai. Es un verso corto y muy bello, que nos da una gran lección, y es que para llegar al YO SOY, también tenemos que renunciar a muchos de nuestros esquemas mentales limitantes. Cuando somos capaces de soltar la mente, llegamos al silencio interno, y penetramos más en el SER.



«Tratamos de razonar nuestro camino hacia él:

no funcionó;

pero en el momento en que nos rendimos,

ningún obstáculo quedó».


Hakim Sanai

jueves, 24 de septiembre de 2009

El Sendero de la Renuncia (2)

Hoy quiero traerles un extracto de un dictado que recibió Lorraine Michaels y que se encuentra en el libro del "Sendero del Ser". Trata sobre el tema de renunciar a nuestras ataduras y apegos, los cuales bloquean la expresión plena de nuestro SER YO SOY.


El Maestro nos entrega un ejercicio muy interesante al final que quiero recomendar de manera especial a todos los lectores de este blog. Consiste en un enfoque increiblemente práctico para soltar los apegos emocionales y mentales a aquello que nos rodea, de forma que podamos vivir en un mayor nivel de libertad espiritual siendo aquello que somos en realidad.


Los dejo entonces con este extracto tan importante:


Pero lo que realmente quería hablar con ustedes en este discurso es acerca de las leyes de Dios que están escritas en sus partes internas -las partes que están escondidas de todos- incluso de tu ser externo cuando no tienes contacto con el ser interno. Por lo tanto, es importante que conozcas como encontrar al hombre interno del corazón, el corazón del ser dentro de ti. Tú no puedes llegar allí por la fuerza o incluso a través de la voluntad sin la renuncia. Porque la renuncia es la clave para entender el sendero -el Sendero del Ser.


La renuncia es a menudo aquello que ponemos a un lado como algo que no es muy importante, porque la voluntad a menudo toma supremacía sobre la renuncia, porque pensamos que es más importante culturizar la voluntad, la cual es el poder y la fuerza alimentadas por el deseo. Pero yo te hablo aquí acerca de la renuncia porque sin ese entendimiento de lo que la renuncia realmente es, tú no puedes lograr el Sendero del Ser.


Por lo tanto por un momento imagina aquello que atesoras más, aquella cosa o lugar que tú no podrías imaginar rindiéndola en este momento a Dios. Imagina que se te pidiera renunciar a aquella cosa que más atesoras, y éste es el ejemplo en el que quiero que te enfoques. Ahora que tienes una idea en tu mente de esta persona, lugar o cosa, imagínate que estás soltándola en este momento -dejándola ir totalmente de forma que no tengas ninguna atadura, necesidad o deseo hacia esa persona, lugar o cosa. Ahora, si tienes problemas con esto, pregúntate por qué. Y , ¿Qué viene a la mente cuando piensas acerca de rendir aquella cosa que más atesoras, qué piensas?, ¿Cuáles son los pensamientos que alimentan este deseo de posesión y esta necesidad de poseer? ¿Tienes miedo de perder aquello que estás rindiendo? ¿Tienes miedo porque no tendrás aquello que tanto quieres? ¿Tienes miedo de que tu alegría va disminuir con la pérdida de esta persona, lugar o cosa?.


Imagina ahora que no tienes ningún miedo, y en su lugar tu corazón está lleno de la alegría de saber que todo lo que tienes en tu vida es la voluntad de Dios. Si no está en tu vida, entonces no es la voluntad de Dios. Por lo tanto, tú sabes que lo que tienes es lo correcto y por lo tanto no deseas nada más. Estás en paz con lo que tienes, al mismo tiempo estás en paz con aquello que está soltando, sabiendo que en el momento en que tú entregas aquello que tienes, sabes que aún tienes todo aquello que necesitas. Por lo tanto, existe esta perfecta paz de saber que lo que tienes es lo que necesitas y lo que necesitas es lo que tienes. Tú, en cualquier momento, puede renunciar a esta persona, lugar o cosa, porque sabes que tus necesidades cambiarán, y a través de tú proceso de renuncia tendrás todo lo que necesites en este nuevo cambio en conciencia. Por lo tanto, estás en paz porque tienes todo lo que necesitas en un momento dado y puedes fluir con el Río de la Vida y con los cambios que está sucediendo a través de la voluntad que tienes para Ser. De esta forma, la voluntad que tienes para Ser supera todas tus otras necesidades. Tú vida es cambiante, y en la medida que tú cambias, las necesidades de tu vida también cambian. Así, tú estás en paz, siempre, con tus necesidades cambiantes.


Ahora imagina nuevamente que aquello que más atesoras y que más miedo tienes de perder lo rindes en tu corazón- a Dios. Tú simplemente lo rindes en tu mente y en tu corazón. Tú estás rindiendo la atadura -no necesariamente la persona, lugar o cosa. Porque como verás, tu mente externa te dirá que al renunciar a esa persona, lugar o cosa estarás por lo tanto sujeto a que te sea quitada. Pero esto no es necesariamente así. Lo que quiero que comprendas es que aquello que estás rindiendo es la atadura. Es a la atadura aquello a lo que estás renunciando. La atadura no es la persona, el lugar o la cosa. La atadura es tu estado mental y emocional en relación a esa persona, lugar o cosa. Entonces, tú ves que has estado pensando qué es lo mismo renunciar a algo que perderlo. Pero esto no es necesariamente así. Si tú te apegas a algo o a alguien, tú te vuelves posesivo, tratando de poseer aquello que temes perder. Entonces quiero que veas que es la atadura aquello que necesitamos trabajar, y no el hecho de tener a esta persona, lugar o cosa en tu vida.


Hay muchas otras cosas a tu alrededor -otras personas, otras posesiones- a las cuales no necesariamente estás tan atado, y que por lo tanto pueden entrar y salir de tu vida sin tanto problema. Imagina que tú tuvieras ese mismo nivel de desapego por esta cosa o persona que tanto quieres mantener y que tienes miedo de perder. Experimenta en ti mismo el sentimiento de soltarte de esa atadura y reemplazarla con el desapego que tienes por esas otras personas o cosas. Ahora siente la paz profunda dentro de ti cuando contemplas el tener en tu mundo esta persona o cosa y al mismo tiempo sientes que estas desapegado de ella. Puede ser de una alegría indescriptible el saber que puedes existir en este mundo sin ataduras-ya sean estas muchas o pocas. Porque incluso una atadura puede causar tanto dolor como muchas ataduras. No es la cantidad, amado. Es el sentimiento y la presión sobre tu ser que te quita la paz cuando tienes este tipo de apegos.


Desapego


El sentimiento de existir en este mundo sin ningún apego externo o atadura es el sendero del Buda. El Buda realmente representa el desapego. Y tú ves esto en las sectas budistas que tienen muy pocas posesiones y muy pocas relaciones con otras personas. No hay muchas charlas externas. No hay mucha comunicación. Sólo Ser, si ellos permiten que la falta de posesiones sea llenada con el Ser. Cuando se manifiesta el ser en lugar de esas ataduras, tú eres capaz de ser libre. Eso es realmente la libertad. La libertad significa ser verdaderamente lo que tú eres. Cuando eres libre no dejas que nada ni nadie te obstruya. Y en ese momento la libertad es equivalente al Ser -cuando no sientes ninguna presión en tu vida por tener que hacer algo, y no eres obstruido ni siquiera por las fuerzas de este mundo- tú sientes lo que se siente estar en el corazón de Dios, flotando, como si fueras un espíritu libre. Sin cuerpo. Sin hogar. Sin espacio. Sólo Ser.


Esto puede ser difícil para ti de imaginar en el mundo donde la forma es tu realidad. Donde incluso tu espíritu está atrapado en una forma y donde ustedes se identifican unos a otros a través de esa forma. Pero fuera de ese mundo de la forma sólo existe la libertad, y tú puedes ser un individuo en el reino espiritual aún cuando eres parte del Todo. No necesariamente es aburrido ser libre y estar libre de obstáculos. Esto no quiere decir que no se tiene ya ningún disfrute en la vida. No es incluso necesariamente el lugar donde quieres estar, ya que éste no es un lugar. No hay lugar en el Espíritu tal como lo hay en el tiempo y en el espacio. En el Espíritu sólo hay Ser.


Y ahora imagina que viniste a este mundo con la necesidad de ser quien eres en Dios. Tú viniste con un objetivo -ser quien eres. Y entonces tú practicas ese ser en la medida que pasas por las muchas facetas de vivir y existir en el mundo de la forma. Muy pocos están exentos de las obstrucciones a Ser. Muy pocos saben lo que significa vivir totalmente libres. Muy pocos tendrán una oportunidad en esta vida para conocer lo que es la verdadera libertad. Para saber lo que significa ser libres y ser libres en este estado divino de Ser. Incluso muchos no experimentarán ninguna forma de libertad física, o libertad de las cargas de la limitación física que los ata a ser esclavizados por otras personas y cosas. Por lo tanto, cuando yo hablo de libertad, me refiero a la libertad en el sentido espiritual.


Ahora ven conmigo en tu mente y viajemos a otro lugar diferente de donde te encuentras. Ven conmigo a un sitio distante donde nunca antes has estado. Imagina viajar alrededor del mundo a un lugar muy lejano. En ese lugar eres un total desconocido, desconoces la cultura, las personas yademás no puedes comunicarte debido a la barrera del idioma. Ahora colócate a ti mismo en la mitad de estas personas y de este sitio, y trata imaginar que lo que se siente el no pertenecer a nada o a nadie de este lugar. Y sin embargo puedes verte a ti entre esas personas, comiendo, durmiendo, viajando, experimentando el paisaje y sintiendo esa sensación de desapego.


Recuerda bien ese sentimiento y ahora viaja de vuelta tu hogar con todas tus posesiones y personas. Pregúntate a ti mismo, "¿me siento tan libre en este lugar como me sentía al otro lado del mundo?" Te sentías libre en el otro lugar, sabiendo que no tenías nada allá que fuera tuyo o que poseyeras, y libre de ir y venir a voluntad sin preocuparte por lo que traías o por lo que dejabas atrás. Ese sentimiento lo puedes tener incluso en tus actuales circunstancias. Simplemente puedes “apagar” el apego hacia todo y hacia todos los que están alrededor tuyo. Al cambiar la frecuencia en tu mente, tal como cambias la frecuencia de una estación de radio para lograr una recepción más clara, tú puedes sintonizar una frecuencia distinta en tu propia mente de forma que puedas estar en el lugar que estás, con todo lo que tú tengas y quieras alrededor tuyo pero sin estar atado a nada de ello.


Una vez que te hayas sintonizado con este desapego, mantén la frecuencia allí y vive y existe por un día en este estado, permaneciendo siempre sintonizado a esta frecuencia. Y entonces escoge este día a quién vas a servir, Dios o Mammón, Dios o a la anti-paz que viene de los apegos. Ese es un ejercicio, amados, que es importante para el neófito que está llegando al Sendero del Ser. Porque tú no vas encontrar un estado perfecto de Ser en este mundo mientras mantengas las ataduras. Por lo tanto comienza con este ejercicio como el primer paso en el camino de ser Dios. Y continuaremos estos estudios en las semanas, meses, años y siglos que vienen para que ustedes aprendan en la medida que nosotros enseñamos a Ser el camino.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

El Sendero de la Renuncia (1)

Hoy quiero iniciar un estudio sobre el Sendero de la Renuncia, que es un escalón fundamental en el Sendero del YO SOY. Renunciar significa soltar o rendir. ¿Y qué rendimos? Rendimos nuestros apegos, y soltamos nuestras ataduras. Cuando aprendemos a vivir en un estado de entrega perpetuo, facilitamos que en nosotros se manifieste la Luz del YO SOY.

Esta es una etapa difícil, ya que mantener nuestros apegos y ataduras es el eterno sueño del ego, así que al intentar elevarnos por encima de ellos, tendremos a nuestro ego resistiendo cada paso del camino.

Pero igualmente, en esta serie de enseñanzas veremos todas las herramientas y ejercicios que los Maestros han puesto a nuestra disposición para que este escalón sea lo más fácil posible para nosotros.

Antes de empezar con la enseñanza directamente, quería compartir con ustedes una historia interesante que nos muestra cómo los sabios encuentran su plenitud y su paz soltando cualquier deseo de poseer y tomando el día como este llega.

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Cuenta la historia que había un antiguo rey al que le gustaba rondar la capital por la noche y disfrazado para ver si las cosas estaban andando como debían o no. Él siempre se preguntaba acerca de un hombre joven desnudo que mantenía de pie debajo de un árbol, incluso en la mitad de la noche. El rey siempre pasaba a diferentes horas de la noche pero el hombre siempre estaba allí de pie, alerta. El rey estaba inquieto: “¿Qué será lo que hace esta persona?”, se preguntaba.


Un día el rey se le acercó y le preguntó, "¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué mantienes parado aquí y desnudo en la mitad de la noche?". El hombre le dijo, "Yo tengo un tesoro que necesita un cuidado constante. No puedo dejar de estar consciente ni siquiera por un momento, el riesgo es muy grande." El rey preguntó, "¿Dónde está tu tesoro?" El hombre se rio y le dijo, "Tú no me puedes entender. Mi tesoro está dentro de mí. Y entre más consciente estoy -ya sea de día de noche- mucho más profundamente penetro en mí mismo." Ésa fue la primera vez que el rey vio a este hombre tan cerca -un hombre precioso con ojos magnéticos, y una personalidad atrayente.


El rey estaba conmovido y le dijo, "yo siempre he pensado en encontrar un Maestro pero nunca he encontrado uno. Y ahora que te he encontrado, no puedo dejarte ir. Te invito que vengas conmigo al palacio. Allí vas a tener todo lo que necesitas. Pero, ¿por qué permaneces de pie? Eso no es algo adecuado para el Maestro del rey. Porque desde este momento serás el Maestro del rey." El hombre le respondió, "por supuesto" y se montó al caballo del rey y le pidió al rey que caminara a su lado: "vamos al palacio", le dijo.


El rey pensó, "este hombre es un ser especial". El hombre empezó a cabalgar en el caballo, y el rey tuvo que caminar por primera vez en su vida. "Y que dirán los guardas del palacio cuando nos vean?", preguntó el Rey. Pero su nuevo Maestro le dijo, "No te preocupes acerca de los guardias o de tu esposa o de tus hijos; nadie puede interferir. Yo les diré a todos que yo soy tu maestro." El rey empezó a tener dudas: "este hombre, ¿no decía que había renunciado al mundo?. Antes permanecía de pie por muchos días. Y apenas le propuse venir conmigo dijo que si sin mucho problema e inmediatamente saltó a mi caballo"


En el palacio el maestro obtuvo el mejor cuarto, y el mejor sitio-incluso mejor que el del rey. El insistía que "yo soy el maestro del rey, y sería un insulto para el rey que su maestro tenga algo inferior al rey mismo." El rey le dio a este hombre todo aquello que necesitaba y por esa razón este hombre vivió en un inmenso lujo.


El rey pensó, "He sido engañado. Este hombre no es un santo realmente, es un impostor. Siempre que lo encontraba estaba de pie pero esto lo hacía solamente para engañarme y me engaño. Pero, cómo podría quitármelo de encima ahora?" Seis meses pasaron. Pero el rey era un hombre culto y respetuoso; él no podía decir, "Tú me engañaste." Pero un día mientras caminaba en el palacio con el maestro, el rey dijo, "es extraño, pero a menudo una duda surge mí. Tú mantenías desnudo debajo del árbol. Tú habías renunciado a toda las cosas del mundo y ahora está viviendo en el máximo lujo. La pregunta que me surge es esta: ¿ahora cuál es la diferencia entre tú y yo?" El sabio le dijo, "¿la diferencia? tendrías que venir conmigo. En el momento justo, en el lugar correcto que te daré la respuesta."


El rey y el maestro fueron por dos caballos y se dirigieron a donde él Maestro le decía. Cuando llegaron a la frontera del reino el rey le dijo, "esta es la frontera. Ahora estamos entrando en otro reino, y yo no puedo seguir adelante. Qué hacemos?" El sabio le respondió, "Yo te diré que hacemos: este es tu caballo, estos son tus vestidos. Devuélvete con ellos a tu Reino, yo me voy-este la diferencia. Tú tienes un reino, yo no tengo un reino. En cualquier lugar en el que yo vivo, ese es mi reino."


El rey estaba impactado, y pensó que había juzgado incorrectamente al sabio. El cayó sus pies y le dijo, "perdóname, te juzgue mal." El sabio le respondió, "simplemente monta tu caballo y vuelve al palacio, porque yo soy un hombre sencillo. Yo podrían ponerme de nuevo esos lujosos vestidos, montar el caballo y puedo volver -pero la duda volverá a tu mente y yo no quiero crear ninguna duda. Simplemente toma tanto tus caballos como tus vestidos. Desnudo yo estaba, desnudo yo estoy-y además, hay muchos árboles y yo puedo pararme al lado de cualquiera de ellos."


El rey intentó insistentemente convencerlo pero el hombre le dijo, "Yo puedo volver, no hay ningún problema; pero yo conozco tu mente, y sé que en el fondo me estas mintiendo. No es que la duda haya surgido ahora; la duda surgió en ti el mismo momento en que yo salté a tu caballo esa noche hace seis meses. Para mí eso es lo que verdaderamente hace la diferencia entre tu y yo: yo estaba en el silencio y en la paz, centrado, y equilibrado en mí mismo bajo el árbol en el momento que me encontraste. La atmósfera, el ambiente a mi alrededor no hace ninguna diferencia. En cualquier lugar donde yo estoy, ese es mi reino."