miércoles, 23 de septiembre de 2009

El Sendero de la Renuncia (1)

Hoy quiero iniciar un estudio sobre el Sendero de la Renuncia, que es un escalón fundamental en el Sendero del YO SOY. Renunciar significa soltar o rendir. ¿Y qué rendimos? Rendimos nuestros apegos, y soltamos nuestras ataduras. Cuando aprendemos a vivir en un estado de entrega perpetuo, facilitamos que en nosotros se manifieste la Luz del YO SOY.

Esta es una etapa difícil, ya que mantener nuestros apegos y ataduras es el eterno sueño del ego, así que al intentar elevarnos por encima de ellos, tendremos a nuestro ego resistiendo cada paso del camino.

Pero igualmente, en esta serie de enseñanzas veremos todas las herramientas y ejercicios que los Maestros han puesto a nuestra disposición para que este escalón sea lo más fácil posible para nosotros.

Antes de empezar con la enseñanza directamente, quería compartir con ustedes una historia interesante que nos muestra cómo los sabios encuentran su plenitud y su paz soltando cualquier deseo de poseer y tomando el día como este llega.

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Cuenta la historia que había un antiguo rey al que le gustaba rondar la capital por la noche y disfrazado para ver si las cosas estaban andando como debían o no. Él siempre se preguntaba acerca de un hombre joven desnudo que mantenía de pie debajo de un árbol, incluso en la mitad de la noche. El rey siempre pasaba a diferentes horas de la noche pero el hombre siempre estaba allí de pie, alerta. El rey estaba inquieto: “¿Qué será lo que hace esta persona?”, se preguntaba.


Un día el rey se le acercó y le preguntó, "¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué mantienes parado aquí y desnudo en la mitad de la noche?". El hombre le dijo, "Yo tengo un tesoro que necesita un cuidado constante. No puedo dejar de estar consciente ni siquiera por un momento, el riesgo es muy grande." El rey preguntó, "¿Dónde está tu tesoro?" El hombre se rio y le dijo, "Tú no me puedes entender. Mi tesoro está dentro de mí. Y entre más consciente estoy -ya sea de día de noche- mucho más profundamente penetro en mí mismo." Ésa fue la primera vez que el rey vio a este hombre tan cerca -un hombre precioso con ojos magnéticos, y una personalidad atrayente.


El rey estaba conmovido y le dijo, "yo siempre he pensado en encontrar un Maestro pero nunca he encontrado uno. Y ahora que te he encontrado, no puedo dejarte ir. Te invito que vengas conmigo al palacio. Allí vas a tener todo lo que necesitas. Pero, ¿por qué permaneces de pie? Eso no es algo adecuado para el Maestro del rey. Porque desde este momento serás el Maestro del rey." El hombre le respondió, "por supuesto" y se montó al caballo del rey y le pidió al rey que caminara a su lado: "vamos al palacio", le dijo.


El rey pensó, "este hombre es un ser especial". El hombre empezó a cabalgar en el caballo, y el rey tuvo que caminar por primera vez en su vida. "Y que dirán los guardas del palacio cuando nos vean?", preguntó el Rey. Pero su nuevo Maestro le dijo, "No te preocupes acerca de los guardias o de tu esposa o de tus hijos; nadie puede interferir. Yo les diré a todos que yo soy tu maestro." El rey empezó a tener dudas: "este hombre, ¿no decía que había renunciado al mundo?. Antes permanecía de pie por muchos días. Y apenas le propuse venir conmigo dijo que si sin mucho problema e inmediatamente saltó a mi caballo"


En el palacio el maestro obtuvo el mejor cuarto, y el mejor sitio-incluso mejor que el del rey. El insistía que "yo soy el maestro del rey, y sería un insulto para el rey que su maestro tenga algo inferior al rey mismo." El rey le dio a este hombre todo aquello que necesitaba y por esa razón este hombre vivió en un inmenso lujo.


El rey pensó, "He sido engañado. Este hombre no es un santo realmente, es un impostor. Siempre que lo encontraba estaba de pie pero esto lo hacía solamente para engañarme y me engaño. Pero, cómo podría quitármelo de encima ahora?" Seis meses pasaron. Pero el rey era un hombre culto y respetuoso; él no podía decir, "Tú me engañaste." Pero un día mientras caminaba en el palacio con el maestro, el rey dijo, "es extraño, pero a menudo una duda surge mí. Tú mantenías desnudo debajo del árbol. Tú habías renunciado a toda las cosas del mundo y ahora está viviendo en el máximo lujo. La pregunta que me surge es esta: ¿ahora cuál es la diferencia entre tú y yo?" El sabio le dijo, "¿la diferencia? tendrías que venir conmigo. En el momento justo, en el lugar correcto que te daré la respuesta."


El rey y el maestro fueron por dos caballos y se dirigieron a donde él Maestro le decía. Cuando llegaron a la frontera del reino el rey le dijo, "esta es la frontera. Ahora estamos entrando en otro reino, y yo no puedo seguir adelante. Qué hacemos?" El sabio le respondió, "Yo te diré que hacemos: este es tu caballo, estos son tus vestidos. Devuélvete con ellos a tu Reino, yo me voy-este la diferencia. Tú tienes un reino, yo no tengo un reino. En cualquier lugar en el que yo vivo, ese es mi reino."


El rey estaba impactado, y pensó que había juzgado incorrectamente al sabio. El cayó sus pies y le dijo, "perdóname, te juzgue mal." El sabio le respondió, "simplemente monta tu caballo y vuelve al palacio, porque yo soy un hombre sencillo. Yo podrían ponerme de nuevo esos lujosos vestidos, montar el caballo y puedo volver -pero la duda volverá a tu mente y yo no quiero crear ninguna duda. Simplemente toma tanto tus caballos como tus vestidos. Desnudo yo estaba, desnudo yo estoy-y además, hay muchos árboles y yo puedo pararme al lado de cualquiera de ellos."


El rey intentó insistentemente convencerlo pero el hombre le dijo, "Yo puedo volver, no hay ningún problema; pero yo conozco tu mente, y sé que en el fondo me estas mintiendo. No es que la duda haya surgido ahora; la duda surgió en ti el mismo momento en que yo salté a tu caballo esa noche hace seis meses. Para mí eso es lo que verdaderamente hace la diferencia entre tu y yo: yo estaba en el silencio y en la paz, centrado, y equilibrado en mí mismo bajo el árbol en el momento que me encontraste. La atmósfera, el ambiente a mi alrededor no hace ninguna diferencia. En cualquier lugar donde yo estoy, ese es mi reino."


1 comentario:

hernando suarez s. dijo...

Debe ser que realmente tenemos muchos apegos desde que nos muestran,ejemplos.es unmometo propicio para ir soltando, es una buena ooprtuniad.que vertiente tan nautral. saludos .