jueves, 24 de septiembre de 2009

El Sendero de la Renuncia (2)

Hoy quiero traerles un extracto de un dictado que recibió Lorraine Michaels y que se encuentra en el libro del "Sendero del Ser". Trata sobre el tema de renunciar a nuestras ataduras y apegos, los cuales bloquean la expresión plena de nuestro SER YO SOY.


El Maestro nos entrega un ejercicio muy interesante al final que quiero recomendar de manera especial a todos los lectores de este blog. Consiste en un enfoque increiblemente práctico para soltar los apegos emocionales y mentales a aquello que nos rodea, de forma que podamos vivir en un mayor nivel de libertad espiritual siendo aquello que somos en realidad.


Los dejo entonces con este extracto tan importante:


Pero lo que realmente quería hablar con ustedes en este discurso es acerca de las leyes de Dios que están escritas en sus partes internas -las partes que están escondidas de todos- incluso de tu ser externo cuando no tienes contacto con el ser interno. Por lo tanto, es importante que conozcas como encontrar al hombre interno del corazón, el corazón del ser dentro de ti. Tú no puedes llegar allí por la fuerza o incluso a través de la voluntad sin la renuncia. Porque la renuncia es la clave para entender el sendero -el Sendero del Ser.


La renuncia es a menudo aquello que ponemos a un lado como algo que no es muy importante, porque la voluntad a menudo toma supremacía sobre la renuncia, porque pensamos que es más importante culturizar la voluntad, la cual es el poder y la fuerza alimentadas por el deseo. Pero yo te hablo aquí acerca de la renuncia porque sin ese entendimiento de lo que la renuncia realmente es, tú no puedes lograr el Sendero del Ser.


Por lo tanto por un momento imagina aquello que atesoras más, aquella cosa o lugar que tú no podrías imaginar rindiéndola en este momento a Dios. Imagina que se te pidiera renunciar a aquella cosa que más atesoras, y éste es el ejemplo en el que quiero que te enfoques. Ahora que tienes una idea en tu mente de esta persona, lugar o cosa, imagínate que estás soltándola en este momento -dejándola ir totalmente de forma que no tengas ninguna atadura, necesidad o deseo hacia esa persona, lugar o cosa. Ahora, si tienes problemas con esto, pregúntate por qué. Y , ¿Qué viene a la mente cuando piensas acerca de rendir aquella cosa que más atesoras, qué piensas?, ¿Cuáles son los pensamientos que alimentan este deseo de posesión y esta necesidad de poseer? ¿Tienes miedo de perder aquello que estás rindiendo? ¿Tienes miedo porque no tendrás aquello que tanto quieres? ¿Tienes miedo de que tu alegría va disminuir con la pérdida de esta persona, lugar o cosa?.


Imagina ahora que no tienes ningún miedo, y en su lugar tu corazón está lleno de la alegría de saber que todo lo que tienes en tu vida es la voluntad de Dios. Si no está en tu vida, entonces no es la voluntad de Dios. Por lo tanto, tú sabes que lo que tienes es lo correcto y por lo tanto no deseas nada más. Estás en paz con lo que tienes, al mismo tiempo estás en paz con aquello que está soltando, sabiendo que en el momento en que tú entregas aquello que tienes, sabes que aún tienes todo aquello que necesitas. Por lo tanto, existe esta perfecta paz de saber que lo que tienes es lo que necesitas y lo que necesitas es lo que tienes. Tú, en cualquier momento, puede renunciar a esta persona, lugar o cosa, porque sabes que tus necesidades cambiarán, y a través de tú proceso de renuncia tendrás todo lo que necesites en este nuevo cambio en conciencia. Por lo tanto, estás en paz porque tienes todo lo que necesitas en un momento dado y puedes fluir con el Río de la Vida y con los cambios que está sucediendo a través de la voluntad que tienes para Ser. De esta forma, la voluntad que tienes para Ser supera todas tus otras necesidades. Tú vida es cambiante, y en la medida que tú cambias, las necesidades de tu vida también cambian. Así, tú estás en paz, siempre, con tus necesidades cambiantes.


Ahora imagina nuevamente que aquello que más atesoras y que más miedo tienes de perder lo rindes en tu corazón- a Dios. Tú simplemente lo rindes en tu mente y en tu corazón. Tú estás rindiendo la atadura -no necesariamente la persona, lugar o cosa. Porque como verás, tu mente externa te dirá que al renunciar a esa persona, lugar o cosa estarás por lo tanto sujeto a que te sea quitada. Pero esto no es necesariamente así. Lo que quiero que comprendas es que aquello que estás rindiendo es la atadura. Es a la atadura aquello a lo que estás renunciando. La atadura no es la persona, el lugar o la cosa. La atadura es tu estado mental y emocional en relación a esa persona, lugar o cosa. Entonces, tú ves que has estado pensando qué es lo mismo renunciar a algo que perderlo. Pero esto no es necesariamente así. Si tú te apegas a algo o a alguien, tú te vuelves posesivo, tratando de poseer aquello que temes perder. Entonces quiero que veas que es la atadura aquello que necesitamos trabajar, y no el hecho de tener a esta persona, lugar o cosa en tu vida.


Hay muchas otras cosas a tu alrededor -otras personas, otras posesiones- a las cuales no necesariamente estás tan atado, y que por lo tanto pueden entrar y salir de tu vida sin tanto problema. Imagina que tú tuvieras ese mismo nivel de desapego por esta cosa o persona que tanto quieres mantener y que tienes miedo de perder. Experimenta en ti mismo el sentimiento de soltarte de esa atadura y reemplazarla con el desapego que tienes por esas otras personas o cosas. Ahora siente la paz profunda dentro de ti cuando contemplas el tener en tu mundo esta persona o cosa y al mismo tiempo sientes que estas desapegado de ella. Puede ser de una alegría indescriptible el saber que puedes existir en este mundo sin ataduras-ya sean estas muchas o pocas. Porque incluso una atadura puede causar tanto dolor como muchas ataduras. No es la cantidad, amado. Es el sentimiento y la presión sobre tu ser que te quita la paz cuando tienes este tipo de apegos.


Desapego


El sentimiento de existir en este mundo sin ningún apego externo o atadura es el sendero del Buda. El Buda realmente representa el desapego. Y tú ves esto en las sectas budistas que tienen muy pocas posesiones y muy pocas relaciones con otras personas. No hay muchas charlas externas. No hay mucha comunicación. Sólo Ser, si ellos permiten que la falta de posesiones sea llenada con el Ser. Cuando se manifiesta el ser en lugar de esas ataduras, tú eres capaz de ser libre. Eso es realmente la libertad. La libertad significa ser verdaderamente lo que tú eres. Cuando eres libre no dejas que nada ni nadie te obstruya. Y en ese momento la libertad es equivalente al Ser -cuando no sientes ninguna presión en tu vida por tener que hacer algo, y no eres obstruido ni siquiera por las fuerzas de este mundo- tú sientes lo que se siente estar en el corazón de Dios, flotando, como si fueras un espíritu libre. Sin cuerpo. Sin hogar. Sin espacio. Sólo Ser.


Esto puede ser difícil para ti de imaginar en el mundo donde la forma es tu realidad. Donde incluso tu espíritu está atrapado en una forma y donde ustedes se identifican unos a otros a través de esa forma. Pero fuera de ese mundo de la forma sólo existe la libertad, y tú puedes ser un individuo en el reino espiritual aún cuando eres parte del Todo. No necesariamente es aburrido ser libre y estar libre de obstáculos. Esto no quiere decir que no se tiene ya ningún disfrute en la vida. No es incluso necesariamente el lugar donde quieres estar, ya que éste no es un lugar. No hay lugar en el Espíritu tal como lo hay en el tiempo y en el espacio. En el Espíritu sólo hay Ser.


Y ahora imagina que viniste a este mundo con la necesidad de ser quien eres en Dios. Tú viniste con un objetivo -ser quien eres. Y entonces tú practicas ese ser en la medida que pasas por las muchas facetas de vivir y existir en el mundo de la forma. Muy pocos están exentos de las obstrucciones a Ser. Muy pocos saben lo que significa vivir totalmente libres. Muy pocos tendrán una oportunidad en esta vida para conocer lo que es la verdadera libertad. Para saber lo que significa ser libres y ser libres en este estado divino de Ser. Incluso muchos no experimentarán ninguna forma de libertad física, o libertad de las cargas de la limitación física que los ata a ser esclavizados por otras personas y cosas. Por lo tanto, cuando yo hablo de libertad, me refiero a la libertad en el sentido espiritual.


Ahora ven conmigo en tu mente y viajemos a otro lugar diferente de donde te encuentras. Ven conmigo a un sitio distante donde nunca antes has estado. Imagina viajar alrededor del mundo a un lugar muy lejano. En ese lugar eres un total desconocido, desconoces la cultura, las personas yademás no puedes comunicarte debido a la barrera del idioma. Ahora colócate a ti mismo en la mitad de estas personas y de este sitio, y trata imaginar que lo que se siente el no pertenecer a nada o a nadie de este lugar. Y sin embargo puedes verte a ti entre esas personas, comiendo, durmiendo, viajando, experimentando el paisaje y sintiendo esa sensación de desapego.


Recuerda bien ese sentimiento y ahora viaja de vuelta tu hogar con todas tus posesiones y personas. Pregúntate a ti mismo, "¿me siento tan libre en este lugar como me sentía al otro lado del mundo?" Te sentías libre en el otro lugar, sabiendo que no tenías nada allá que fuera tuyo o que poseyeras, y libre de ir y venir a voluntad sin preocuparte por lo que traías o por lo que dejabas atrás. Ese sentimiento lo puedes tener incluso en tus actuales circunstancias. Simplemente puedes “apagar” el apego hacia todo y hacia todos los que están alrededor tuyo. Al cambiar la frecuencia en tu mente, tal como cambias la frecuencia de una estación de radio para lograr una recepción más clara, tú puedes sintonizar una frecuencia distinta en tu propia mente de forma que puedas estar en el lugar que estás, con todo lo que tú tengas y quieras alrededor tuyo pero sin estar atado a nada de ello.


Una vez que te hayas sintonizado con este desapego, mantén la frecuencia allí y vive y existe por un día en este estado, permaneciendo siempre sintonizado a esta frecuencia. Y entonces escoge este día a quién vas a servir, Dios o Mammón, Dios o a la anti-paz que viene de los apegos. Ese es un ejercicio, amados, que es importante para el neófito que está llegando al Sendero del Ser. Porque tú no vas encontrar un estado perfecto de Ser en este mundo mientras mantengas las ataduras. Por lo tanto comienza con este ejercicio como el primer paso en el camino de ser Dios. Y continuaremos estos estudios en las semanas, meses, años y siglos que vienen para que ustedes aprendan en la medida que nosotros enseñamos a Ser el camino.


8 comentarios:

antonio viveros dijo...

Guauu!, este ejercicio esta formidable, realmente te muestra Lorraine como sintonizarte con ese sentimiento,esa experiencia de sentirte en otro lugar donde no conoces a nadie y donde no hablas el idioma lo sientes cuando viajas aunque sea en tu mismo país, algo similar me pasó cuando viaje a la frontera de México hace algunos años, me sentía que no era de ese lugar.

Y esa misma sintonía debes ser capaz de trasladarla a tu lugar de residencia, donde trabajas, por donde transitas, a quienes ves diariamente los debes ver de igual manera, no quiere decir que no te importen las personas o las cosas, sino que no estas atado a nada.

Gracias Lorraine pero gracias a Hugo por mostrarnos estos artículos, cada día me sorprendes Hugo, cuando sea grande quisiera ser como tú (como decimos por acá, jaja), realmente aprecio todo esto.

Antonio Viveros

Ernesto dijo...

En muchas oportunidades me ha pasado exactamente lo que dice el texto. De haberme encontrado en la situación de "tener" que renunciar a cosas, personas, etc., y sin embargo, lo que perdí fue el apego, porque aquello nunca al final fue quitado.
En otras situaciones, si se alejó de mi vida aquello a lo que renuncié (aunque creo que lo hubiese perdido igual aunque no hubiese renunciado voluntariamente), pero sin excepción y con toda honestidad, siempre me sentí mejor, cuando eso que perdí ya no estaba. Por lo tanto, incluso en ese caso, fue una ganancia y no una pérdida.
Una frase que siempre tengo en cuenta es: "El mundo es del Señor, y todo lo que en él hay". Siempre ayuda al desapego. Un abrazo, y muy buen artículo Hugo!

LUZ MARINA dijo...

Hola Huguito gracias… que buen artículo, estoy de acuerdo con Antonio, el ejercicio de viajar a otro lugar donde somos perfectos desconocidos y no sentir ningún pero ningún apego es verdaderamente reconfortante.
Les quiero contar una experiencia que hace muy poco me sucedió, esto está relacionado con la muerte de mi padre. Yo tuve la oportunidad de estar con él en el momento que estaba desencarnando fue uffffff bastante fuerte este episodio, pero en ese momento experimente algo muy grandioso y se con firmeza que es a causa de estas bellas enseñanzas, sentía una inmensa paz, acompañada de mucho muchísimo amor, en ningún momento sentí ganas de llorar, solo me quede mirando como la mirada de mi padre se apagaba frente a mis ojos y pude ayudarlo a buen partir con todo lo que pudimos hablar. Luego de esto; los días que han transcurrido desde su muerte hasta ahora (mes y medio) he sentido mucha paz, al principio me daba mucho susto porque lo normal al hacer el duelo es llorar y otros sentimientos que vienen acompañar esta separación y muchos decían que si no lo hacía ahora era peor más adelante pero en verdad no he sentido la necesidad de expresar mi duelo así. Pero ahora comprendo con este texto que este sentimiento que estoy viviendo ahora es de desapego. Yo amo infinitamente a mi padre, fue un ser del que aprendí grandes cosas, con quien compartí momentos inolvidables, pero también soy consciente que el tenia algún día que partir, Ahora me siento más tranquila y sé que lo que siento, es de lo más normal.
Gracias Amado Dios Padre Madre por todas estas enseñanzas que cada vez nos hacen crecer más en nuestro camino espiritual.
Un abrazo muy grande para todos.

Hugo dijo...

Muchas gracias por sus comentarios y mensajes. Realmente yo pienso que la renuncia es una de esas prácticas que a menudo olvidamos pero que sin duda hace la diferencia. No coincibo Ser el YO SOY y mantenernos atados a personas, lugares o cosas.

Por eso no quise dejar pasar este dictado, que a propósito omití deliberadamente el nombre del Maestro porque muchos quizás no lo conocen: Omri Tas. Además, más que el nombre del Maestro lo que cuenta aquí realmente es su poderosa enseñanza.

A veces quisiera usar algún método especial para resaltar los temas que son realmente importantes. Este sin duda es uno de esos temas, y algo en lo que estoy practicando profundamente estos días, y sintiendo una gran libertad interna después de practicar el ejercicio que nos propone Omri Tas.

Espero seguir encontrando más sobre este tema de forma que nos quede muy clara la importancia de llevarlo a cabo.

Saludos.

hernando suarez s. dijo...

Es reconfortante saber que en el camino,avanzamos con claves tan importantes como la del desapego, y esa forma clara, no la sabia,porque pensaba que tenia que dejar todo lo poco,en lo material,mis seres queridos,veo como los puedo soltar poco apoco y aumentar el potencial para ser. una recarga sin precio que nos da la BENDITA MADRE. recuerdos buenos a todos.

antonio viveros dijo...

Hugo, este Maestro ya lo conocía, al menos creo que los que estuvimos en la pasada dispensación lo llegamos a conocer, lo conocí como el Regente del Planeta Violeta al cual invocábamos para que alineara el Planeta Violeta con la Tierra. Se menciona en algunos decretos de Summit.

Saludos
Antonio

Hugo dijo...

Hola Hernando, tienes razón en tu forma de ver la renuncia, en realidad no tienes que soltar lo que tienes, lo que tienes que dejar ir son los apegos mentales y emocionales a esas cosas. Ernesto dice muy apropiadamente en un comentario anterior, que cuando renunciamos a los apegos, a menudo Dios nos deja seguir con todo lo que tenemos. Recuerda esta frase que escuché una vez de una mística que me enseño mucho, ella decía:

"Aquel que ha despertado en Dios y ha entregado su vida a él, tendrá todo lo que necesita, y un poco más"

Esa es una frase realmente muy sabia que se complementa con una que aprendimos a través de Kim y que decía: "Si no tienes algo es porque no lo necesitas".

Así que cuando renunciamos a los apegos, no necesariamente renunciamos a la vida abundante que nos merecemos como extensiones del más alto Dios.

Saludos,

Hugo.

Hugo dijo...

Hola Antonio,

Tienes razón, Omri Tas es el regente del Planeta Violeta, y está en muchos de los decretos de Summit Lighthouse.

En realidad los Maestros nos han dicho que el Planeta Violeta estuvo en un momento dado en un estado de oscuridad similar al de la Tierra, y lo que les permitió elevarse fue su aplicación a la llama violeta trasmutadora.

Hoy voy a colocar una enseñanza MARAVILLOSA sobre la llama violeta que nos ayudará a complementar todo lo que hemos visto sobre el sendero de la renuncia.