miércoles, 21 de octubre de 2009

El estandarte de la Humildad

Gracias a un colaborador de este blog que me mandó el link al libro de Serapis Bey llamado "Actas sobre la Ascensión" (ver el artículo anterior), pude encontrar un fragmento que considero de gran importancia en el sendero espiritual. Es parte del capítulo llamado "El Estandarte de la Humildad". Vale la pena que todos meditemos profundamente las palabras del Maestro, ya que si queremos lograr nuestra ascensión este es uno de los pasos fundamentales.

Los dejo entonces con las palabras del Maestro Serapis Bey:

Recuerdo bien cuando el Maestro Jesús vino a Luxor siendo un hombre muy joven, que se arrodilló con santa inocencia ante el Hierofante, rechazando todos los honores que se le rendían y pidiendo que se le iniciara en el primer grado de la ley y del misterio espiritual. Ningún sentimiento de orgullo desfiguraba su rostro –ningún sentimiento de pre-eminencia o de falsa expectativa, aunque bien hubiera podido esperar los más altos honores. Había escogido el camino bajo la humildad, sabiendo que estaba reservado a la alegría de Dios el elevarlo. Elevar a un individuo es glorioso cuando ese individuo yace postrado en esperanza, en fe y en caridad, esperando un acto de Dios que re-consagre el yo a la sencilla virtud de la humildad. Pues existe un acto de falso orgullo que se manifiesta como falsa humildad y hace que los individuos parezcan humildes, siendo que en realidad exhalan orgullo. Esta falsa humildad se manifiesta a menudo en modos sutiles y es una imitación de la verdadera.

Apartaos, pues, de todo lo que no es real y virtuoso, los pensamientos de vuestro propio corazón, y corregidlos si parecen estar jugando con el propósito divino. Vinisteis a la manifestación por una causa, y una sola, y es para manifestar la Luz de Dios. No hay mayor propósito para nadie ni tampoco propósito más pequeño. Mientras que nuestra maestría aparece como un arco-iris de promesa para los hombres no ascendidos, esta promesa no puede seguir siendo la Luz que los guíe si no se despojan del orgullo humano.

Francamente, muchos individuos que están sobre el sendero espiritual utilizan su contacto con Nosotros como medio para dar importancia a sus propios egos. Apenas si dañan a nuestra causa; porque la prodigiosa majestad de la Luz Divina puede escudriñar a los hombres hasta las profundidades de mismos huesos; la llama de la penetración divina que pone a prueba a los hombres antes de su ascensión revela los mismos escondites desnudos que con frecuencia son desconocidos por los individuos mismos.

Insto a todos, pues, a que busquen el estandarte de la humildad divina. Si los Maestros y la Presencia Divina de los hombres, a través de la mediación del Cristo, han reconocido alguna vez cualquiera de los errores de los hombres que les han impedido convertirse en lo que anhelan convertirse, entonces han reconocido su orgullo. El orgullo asume muchas formas y la humildad sólo una: La verdadera humildad debe llevarse eternamente. No es un vestido que os ponéis momentáneamente, por un día, por un año, o cuando pasáis una prueba. Es una prenda interior con la que Dios Mismos se viste, y a no ser que os rodee, vuestras esperanzas de realización son escasas en verdad.

1 comentario:

Ernesto dijo...

Siempre me encantó este Libro. Fue el primer Libro que leí referido al Maestro Serapis Bey y recuerdo que automáticamente tuve un gran afecto hacia el Maestro. Esa forma tan particular de expresarse tuvo gran resonancia en mí. Leí varias veces ese libro recuerdo...