lunes, 16 de noviembre de 2009

Las Siete Etapas del Sendero del Ser (III)

Hoy sigo con esta enseñanza de Lorraine denominada las Siete Etapas del Sendero del Ser. En esta etapa veremos una de las primeras pruebas grandes del Sendero, la denominada Noche Oscura del Alma.

Esta es una prueba por la cual muchos hemos pasado, o que algunos pueden estar viviendo en este momento. Lorraine nos explica que la clave para superar esta prueba es el Amor.


Etapa 3: Unidad con Jesús el Cristo

En esta etapa el foco está en la unidad con el Cristo, con el cual Jesús era uno. No es suficiente servir y emular al Cristo; uno debe volverse uno con el Cristo. Esta etapa puede suceder en una encarnación y de forma muy rápida. El obstáculo que necesita ser trascendido es el sentido de indignidad. A menos que uno reconozca que al condenarse uno mismo en realidad está condenando a Dios, uno puede permanecer estancado al no aceptar nunca que uno es digno de ser uno con Jesús y con la conciencia Crística. En este punto es probable que uno reconozca que aquello que obstaculiza el sendero de ser el Cristo es aquello que conocemos como el ego. Uno puede descubrir que sus elecciones pueden ser hechas desde la mente carnal o anticristo, o que uno puede hacer elecciones desde la mente Crística. Y así comienza la batalla dentro del uno mismo que finalmente tendrá un ganador, el Cristo o el anticristo.

Aquellos que no sean Cristianos, caminarán el mismo sendero, pero en lugar de Jesús, será otro Maestro o Ser Cósmico, tal como Buda o Krishna, los cuales han alcanzado la unidad con el Ser Superior, que representa al Cristo.

El amor es la clave para lograr esta unidad. Uno necesita amarse a uno mismo, perdonarse uno mismo, y ver que sus imperfecciones son solamente eso: imperfecciones. Estas son una creación errónea que puede volverse a crear y perfeccionarse en el Ser. Uno no puede amar a otro con amor incondicional hasta que uno no aprenda amarse a uno mismo incondicionalmente, de la misma forma en que Dios nos ama incondicionalmente.

Debido a que en esta etapa uno ha alcanzado cierto nivel de crecimiento espiritual, uno comienza a equilibrar mucho más karma del que genera. Cuando cierto nivel del karma se equilibrado, uno experimentará aquello que se ha denominado como "La Noche Oscura del Alma". Aquí el alma aprende a sostenerse en sus propios pies frente al karma que ha hecho, sin darle la espalda a Dios y culpar a otros por sus circunstancias, sino más bien enfrentando cada desafío con amor. Este es un periodo difícil y lo mejor es pasar a través de él con amor, porque en la medida que el retorno del karma se intensifica, uno puede sentirse totalmente solo y que Dios lo ha abandonado. El amor en la clave para pasar con éxito esta etapa. La Noche Oscura puede suceder rápidamente en un período de algunos meses o puede tomar años, dependiendo del karma que retorna y de cómo uno reacciona a él.

Cuando uno deje de ver al Cristo fuera de sí mismo y reconozca que uno es el Cristo, la noche oscura terminará. En este punto uno reconocerá internamente que es el Cristo, y no porque otros se lo digan o porque leyó en algún lado que uno debe aceptarse a sí mismo como el Cristo. Uno empieza a creerlo porque lo experimenta. Cuando uno se ha aceptado uno mismo como el Cristo, y sabe que uno puede ser uno con Jesús, entonces en ese momento ya no necesita un Ser Crístico individual. Uno puede entregar su Ser Crístico de vuelta a la Conciencia Crística Universal y darle gracias a Jesús por el cuerpo que el partió, por la forma en que sacrificó su vida para mostrarnos el camino de la Cristeidad personal. Jesús, como el Maestro de la era de Piscis, le trajo a la humanidad tiempo para atravesar las primeras etapas del Ser y finalmente llegar a esta tercera etapa y mucho más allá. A todo el pueblo de Dios le fue dada una porción de la Conciencia Crística con la cual Jesús se hizo uno. Al rendir este Cristo de vuelta a la Conciencia Crística Universal, multiplicada por tu victoria y tu amor, puedes ayudar a otros, tal como Jesús ayudó a todos aquellos que estaban abiertos al Cristo.

En este punto se llega al reconocimiento de que uno tiene una porción de Dios dentro de sí, la cual es el "YO SOY". Tú eres despertado al punto en el caíste en tu propia experiencia personal en el Jardín del Edén, al seguir la lógica serpentina y dejar a un lado la dirección divina de tu Presencia YO SOY. En esta etapa tú has aprendido a seguir la dirección interna del Ser Crístico y ahora necesita llevarlo a nivel superior escuchando la voz del YO SOY dentro de tu corazón y a través de tu Ser.

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