sábado, 10 de abril de 2010

¿Está Colombia lista para una forma superior de política?

En un reciente artículo en el blog de liderazgo hablamos sobre el fenómeno del partido Verde en Colombia, el cual está liderado por Antanas Mockus. La intención de voto de este partido ha venido ganando terreno de forma significativa y hoy por hoy son segundos en las encuestas, y con un fuerte momentum que no deja de crecer.

En Colombia, muchas personas están viendo este movimiento como el movimiento de la esperanza, de una forma superior de hacer política. El voto de opinión los respalda, y exitosa gestión al frente de las ciudades más importantes del país en pasadas alcaldías, es una garantía de que sus principios se reflejan en un modelo de buen gobierno.

Una reconocida columnista de el periódico el Espectador definió así los factores positivos de este movimiento:

Los jóvenes, que suelen ser descreídos y apolíticos, están emocionados impulsando al ex alcalde bogotano por las redes virtuales porque saben que su compromiso con el cambio y el de los ex alcaldes que lo apoyan no es mero discurso. Hemos visto su honestidad porque siempre han tenido el dinero para emprender obras y programas de impacto social tangible. Hemos palpado su sensibilidad porque han privilegiado en sus presupuestos a sus gobernados más pobres y débiles. Hemos constatado que ponen su inteligencia al servicio del interés público, y no al de grupos de poder o, peor aún, al propio.

Esta semana, con dos gestos nunca antes vistos en una campaña electoral en Colombia, demostraron, con hechos, que lo suyo no son promesas al aire. El primero, anunciar que no recibirían los $7 mil millones que les iba a girar el Estado como reposición de votos, sino sólo los 3 mil millones que habían gastado. En unas elecciones donde tantas campañas, incluida la del referendo reeleccionista, han violado los topes, o han recibido dineros sucios para comprar conciencias, que unos candidatos den ejemplo de austeridad y devuelvan dinero al Estado es una señal poderosa de la novedad que promete su gobierno.


Todo lo anterior lo pone a uno a pensar si es esta la tan anhelada receta ideal de gobierno que Colombia tanto necesita. Yo quisiera realmente que fuera este partido, aquel al que Babaji se refirió hace un par de años cuando respondió la pregunta del gobierno que las Huestes Ascendidas desean para Colombia.

Les recuerdo un fragmento de ese dictado dado en 2007:

Pregunta: amado Babaji, quisiera que comentaras algo sobre la situación del conflicto actual que hay en Colombia. Esta es una guerra que lleva muchos años y nos gustaría saber cuál es la visión de las Huestes Ascendidas y la posible salidas que tenemos para separarnos de ella?


Respuesta de Babaji: Mi amado, para dar una respuesta a dicha pregunta debemos tener una perspectiva no-dualística de la situación. Como vez, la dualidad es un estado de conciencia que hace que las personas se polaricen a los extremos, ya sea de una causa armada o de un partido político. Cuando una persona se queda atrapada en uno de los extremos de la dualidad, cree que la solución solo se puede encontrar aniquilando al extremo opuesto mediante el uso de las armas o aplastándolo en las urnas electorales.


Una característica singular de la dualidad es que ciega a quienes están atrapados en ella. Cuando alguien está absorto en esa conciencia tiene la creencia de sus objetivos son totalmente puros, de que tiene la verdad absoluta sobre una situación mientras que su oponente está absolutamente equivocado. La dualidad no permite a la gente buscar un equilibrio entre dos formas de pensamiento opuestas entre si, al contrario, radicaliza las opiniones para crear un abismo cada vez más grande entre las dos formas de pensar.


Cuando una de las partes cree que tiene la verdad absoluta, que sus ideas son las únicas que pueden salvar al pueblo, entonces llega al extremo más peligroso de la dualidad: la creencia de que el fin justifica los medios. Estas personas hacen lo que sea con tal de “salvar” a la gente, de este modo se enfrascan en guerras sin fin que terminan destruyendo al pueblo por el que dicen pelear. Detrás de esto hay una verdadera lucha por el poder y el control sobre las masas. Esa sed de poder se disfraza a veces de amor por la gente para ganarse la congracia de esta.


Lo que vemos en Colombia es la eterna lucha de los opuestos dualísticos. Desde el principio de su historia moderna, liberales y conservadores se han enfrascado en batallas políticas por mantener el control de la nación. Ambos partidos representan los extremos de la dualidad. Sus dirigentes han reñido por el poder para su propio beneficio y no para elevar al pueblo.


Hoy día, con la entrada en escena de partidos de izquierda como el Polo democrático y un gobierno de derecha, las polaridades dualísticas se han radicalizado substancialmente. La ausencia de una nueva forma de pensamiento político que esté por encima de los extremos dualísticos es un factor determinante en los problemas de Colombia y las demás naciones de América. La ausencia misma de una forma de pensar no-dualística significa que las personas prefieren estar polarizadas en la dualidad.


Tanto el pensamiento del gobierno como el de los partidos políticos de oposición están equivocados. Pero, así como no hay una verdad absoluta tampoco hay una mentira absoluta. Ambas formas de pensar tienen algunas cosas que son positivas para la nación. Para maximizar los efectos benéficos de ambas formas de pensamiento es necesario que una nueva forma de política tome lo mejor de cada uno y lo lleva a un nivel superior. Sin embargo amados, siendo realista, la conciencia de la gente todavía no tiene la apertura suficiente para dar cabida a esta nueva forma de pensamiento. Ellos todavía necesitan probar de los extremos dualísticos hasta hastiarse de los mismos y buscar el punto de equilibro –es decir, la conciencia del Cristo.

Creen ustedes, apreciados lectores, que esta propuesta del partido verde, es realmente esa forma superior de política de la cual hablaba el Maestro?

1 comentario:

Ernesto dijo...

Ojalá que sí. Y sobre todo, que también sean una inspiración para los demás países. Ya que creo que todos estamos siempre entre extremos dualísticos.

Aún así, últimamente he estado observando con un poco más de atención a la gente, y veo que gran parte del problema, es que algunos no es que sostienen un extremo casi irreconciliable con el otro; sino que simplemente no les interesa salir como país adelante. A algunos sólo les interesa el caos y lo que ellos puedan ganar con eso. Es decir, si uno les presentase alguna solución de derecha, izquierda, arriba o abajo, nada de eso los conformaría: ellos sólo quieren su beneficio a costa del resto. Y todo esto me lleva siempre a recordar las clases sobre ángeles caídos y hombres mecanizados, y cómo deberíamos de hacer algo para que el control de las Naciones no se reparta entre sus manos.