martes, 6 de abril de 2010

Una técnica para superar una tendencia negativa

Una lectora de este blog me escribió esta mañana buscando consejo en cómo hacer un trabajo relacionado con su psicología. Si bien yo no tenía experiencia en la situación que esta apreciada hermana estaba viviendo, recordé en un instante un ejercicio que Babaji había entregado en 2007 a través del Mensajero, y que tenía como objetivo ayudarnos a superar nuestras tendencias negativas.

Si bien el tema del dictado era sobre cómo manejar la agresividad, creo sinceramente que el método que propone el Maestro nos puede ayudar a superar practicamente cualquier tendencia negativa que actualmente estemos manifestando.

Hoy les quiero traer de nuevo parte de la enseñanza de Babaji sobre el trabajo en nuestra psicología, y mañana publicaré una técnica específica que el Maestro reveló para este fin.

Estoy seguro que esta enseñanza va a ser de mucha utilidad.

Dice Babaji:


Bueno, ¿Qué significa asumir conscientemente una tendencia negativa? Significa vivirla, sentirla, para así poder reconocerla y buscar en lo más hondo hasta encontrar su origen. Los estudiantes espirituales son expertos en reprimir las energías, ellos creen que dejarlas salir es peligroso y podría alejarlos del sendero espiritual. Lo que no saben es que mientras más repriman más estarán posponiendo el día de su victoria sobre el ego. Solo cuando asumen una tendencia que han reprimido la pueden reconocer y trascender.


Ustedes se preguntaran, ¿Qué pasa con las personas que asumen un defecto pero no lo trascienden? Bueno, ellos no lo pueden trascender porque simplemente en la mayoría de los casos no están interesadas en hacerlo, viven contentas con sus defectos, y en ocasiones se sienten orgullosas de ellos. Las podéis escuchar decir frases como: “yo soy así y así vivo feliz”. Cuando hablo de asumir una característica reprimida no me refiero a este extremo, me refiero a un método preciso que permitirá superar ese estado de conciencia y ser el más.


Cada persona puede darle un manejo totalmente distinto a sus impulsos inferiores. Es increíble que ni la religión ni la educación tengan programas concretos para trascender dichos estados de conciencia. El mundo de hoy puede parecer un caos en gran parte porque las personas no están dispuestas a lidiar con sus propias creaciones inferiores y, cuando quieren hacerlo, no saben cómo. Examinemos las tres tendencias básicas que tienen las personas para manejar las energías imperfectas:


1. Algunas personas viven plenamente su agresividad (o cualquier otra tendencia) sin reconocerla. Es decir, están tan ciegos que no pueden ver la viga en su propio ojo. Todas las personas a su alrededor son conscientes del problema, excepto quien la vive. Estas personas no aceptan la crítica de sí mismos y defienden su posición con frases como: “es que soy una persona de carácter fuerte”. De ninguna manera aceptan el problema que tienen con la ira o con cualquier otra energía imperfecta que estén manifestando. Este es un caso extremo de ceguera espiritual, la persona es incapaz de ver, y cuando otros lo hacen por ellos, son incapaces de reconocerse.


2. En el segundo nivel están las personas que han reprimido tanto su impulso inferior que no lo viven en la conciencia. Estas personas se pueden mostrar como seres apacibles y tranquilos, sin embargo en su interior puede haber un volcán a punto de hacer erupción. Esto se genera desde la niñez o la escuela, cuando le dicen al infante que no tiene derecho a expresar su ira en un momento dado. Otro ejemplo es el del ama de casa abnegada, que cree que dentro de su papel no se incluye la posibilidad de expresar el enojo y lo reprime para parecer “una buena mamá”.


En este nivel se encuentran los buscadores espirituales que alguna vez leyeron que la ira o la lujuria eran inadmisibles en un estudiante sincero, por tanto lo han reprimido tanto que ya no lo experimentan en la conciencia, estas personas no entendieron que no había que reprimir, había que trascender, superar. Las personas que viven de esta manera pueden generar en casos extremos una clase de esquizofrenia en la que pueden experimentar estados de doble personalidad. No han podido asumir “la sombra”, por tanto viven alimentando una bomba de tiempo que en cualquier momento hará explosión. Vemos a estas personas desbocarse caóticamente cuando dan rienda suelta sus impulsos no reconocidos.


3. Es este caso encontramos a las personas que viven conscientemente su agresividad de una manera exagerada. Estas personas pueden haber estado antes en alguno de los niveles anteriores. Ellos asumen sus impulsos más bajos pero no están dispuestos a trascenderlos. La agresividad se convierte en un arma de defensa; buscan que los demás les teman y así no puedan entrar a tocar los miedos e inseguridades que permanecen ocultos.


Una persona agresiva está llena de miedos. Solo se puede atacar a aquello que se teme. Este punto es el más característico y notorio en su vida social. Son reconocidos públicamente por su agresividad o cualquier otra energía imperfecta que manifiesten. Son los más criticados, sin embargo, en muchos casos son los que se encuentran más cerca de la resolución de sus problemas psicológicos. Por lo menos son honestos y eso ya es una victoria.


En el primer caso las personas viven su agresividad pero no están dispuestas a reconocer que la tienen. Y como no pueden asumir el problema, no buscarán un método para solucionarlo. Entre algunos estudiantes de metafísica esto es muy común. Ellos se pasan la vida haciendo afirmaciones como “Yo Soy perfecto, Yo Soy Salud, etc.” Estas afirmaciones son muy poderosas si se usan adecuadamente, es decir, para mantener el concepto inmaculado de sí mismos y crear un sentido de seguridad. Pero si se utilizan para mentirse a sí mismos al no reconocer ciegamente que se tiene algún aspecto de la psicología no resuelto, pueden convertirse en un serio obstáculo para el estudiante. Como dije anteriormente, si no se puede reconocer un problema no se puede hacer nada para superarlo.


Las personas que viven en cualquiera de los casos que he mencionado anteriormente poseen algo en común: son incapaces de reconocer que tiene un problema. En el tercer caso pueden reconocer su agresividad, pero no creen que eso sea un problema puesto que la usan para defenderse de sus propios temores. Todas estas personas suelen sufrir de diferentes enfermedades. Cuando una persona no es honesta consigo mismo la enfermedad los hace honestos. Algunos de los síntomas frecuentes de una agresividad no asumida son: úlcera gástrica, cálculos biliares, alergias, caries, glaucoma o la tendencia a comerse la uñas.


El camino


Ahora, llegado este punto y si estáis dispuestos a empezar a reconocer los aspectos no asumidos que habéis guardado en vuestra “sombra” (el inconsciente) entonces os invito a seguir leyendo. Si por el contrario te creéis tan perfecto que no tenéis ningún defecto que trascender, entonces, te espero en otra oportunidad.


Como he dicho anteriormente, la ayuda de un psicoterapeuta es muy importante en estos casos. Esperaría que no buscarais a un conductista, los cuales pretenden únicamente modificar las conductas sin ir a la raíz del asunto, preferiría a alguien que esté dispuesto a explorar las causas de los problemas. Os recomiendo esto, aunque lo importante es que os dejéis guiar por lo que te pida tu corazón. Llevar a cabo este proceso sin ayuda externa es verdaderamente difícil, nuestro ideal es que los grupos se puedan convertir en sitios de apoyo donde las personas puedan encontrar a otros que les ayuden a lidiar con sus conflictos no resueltos.


Alcohólicos Anónimos es el ejemplo de una comunidad en donde las personas encuentran un espacio para ayudarse a sí mismas. Esperamos muchas más comunidades como esta en la era de Acuario donde las personas acudan a lidiar con diferentes estados de la psicología. Está bien reunirse a estudiar teoría, pero preferiría infinitamente que buscarais dar ayuda práctica a las personas con problemas. En las comunidades de Alcohólicos Anónimos no encontraréis psicólogos o psiquiatras, encontrareis a personas comunes y corrientes, en ocasiones analfabetas, que prestan un gran servicio a la humanidad. Ah!... sueño con que esta se convierta en una comunidad verdaderamente práctica.


3 comentarios:

Germán dijo...

Gracias Hugo

No había leído este mensaje, muy didáctico. Este tema me interesa muchísimo puesto que aún es uno de mis problemas a superar.


Saludos

Anónimo dijo...

No debe confundirse el RECONOCER un problema (ya sea de agresividad o lo que fuere)y llevarlo a una terapia hablándolo con un terapeuta, psicólogo, etc.; con EXPONER Y VIVENCIAR dicho sentimiento para llegar a la cura.
Estos son DOS conceptos MUY DIFERENTES y hay que tener MUCHO CUIDADO para NO confundirlos.

gracias
Moyra

Ernesto dijo...

Moyra, creo que es un poco más complicado que eso, ya que sólo con reconocer el problema no logramos solucionarlo, si bien es un paso necesario. Con negarlo, peor aún.
Para una persona con x problema, la fase curativa pasa por distintos estados, comenzando por el punto de arranque, en el que la persona ha estado negando el problema. Ahora, para alguien que niegue el problema, no hay forma que pase a reconocerlo hasta que el problema sea expuesto; ya que sino, simplemente no lo ve. Vivenciar no significa que cómodamente siga sin tratar de solucionarlo, que no le importe, o que crea que puede seguir así sin problemas. Significa que no lo reprima, porque sólo va a lograr aumentar la presión del problema además de estar continuamente alimentándolo por oposición. Creo que se refiere más bien, a soltar los prejuicios y adentrarse dentro del problema mismo hasta llegar a la causa psicológica que lo provoca: ya que al fin y al cabo, un hábito no es más que energía acostumbrada a actuar de determinada manera y que ha sido sostenido así por tanto tiempo que trabaja casi automáticamente, y que se produjo tratando de compensar de alguna manera algún desequilibrio psicológico.

No veo confusión de conceptos en la enseñanza del Maestro.
Saludos!