domingo, 17 de octubre de 2010

La Paz Verdadera

Hace algunos días, el Maestro Saint Germain dio un dictado a través de la mensajera Lorraine en donde tocó con gran detalle el tema de la creación del Tú Consciente y como este data de la caída. Esperamos traducir pronto este dictado para todos ustedes.

Sin embargo, hoy quiero traer un corto extracto de este dictado, en el cual el Maestro habla de la Paz verdadera y de su experiencia como Cristobal Colón:

Yo vengo este día también a enseñarles lo que significa la verdadera paz. Nosotros no pretendíamos ser pacíficos durante nuestro último viaje a las Américas. No podíamos esconder las incomodidades o el miedo de que podríamos perecer en el mar debido al clima o la falta de alimentos o a cualquier otro acto de Dios. Si una persona se sentía molesta e incitaba a otros con su rabia todos podíamos perecer debido a la falta de armonía a bordo. Por lo tanto era muy importante que yo pudiera mantener mi paz y transferir esa paz a mi tripulación. Que es la paz verdadera? Es algo que no está solo en la superficie, con la apariencia de no ser movido por ciertas actividades a tu alrededor. Yo sabía que la rabia de mis hombres no iba a desaparecer al yo colocar la otra mejilla ante su miedo. Si yo no hacía nada ellos podrían haber incitado un motín a bordo y podríamos habernos perdido en el mar, o me hubieran podido tirar por la borda. La mejor forma de restaurar la paz fue la de hablar con mis hombres, impartirles algo de mi fe en mi dirección, no solamente la dirección externa de mis habilidades de navegación, sino también la dirección interna de mi corazón.

Mi paz era una paz activa, una disposición a exhibirla, compartirla e impartirla a otros porque yo sabía que la necesitaban y que les faltaba lo que yo tenía. Así que no hubo ningún motín a bordo del barco, había armonía porque yo los reté para que subieran a mi nivel y promoví recompensas para el primero que divisara tierra. Por lo tanto su atención dejó de estar en sí mismos y en sus miedos y pasaron a metas y recompensas. Y encontramos la tierra, gracias a Dios, porque yo sabía que lo haríamos.

Pero existe un potencial en todo este tipo de experiencias en el cuál ustedes deben soportarse en la fe, esa misma que ustedes no pueden probar o impartir a otros que no tienen ni la voluntad ni el deseo de mantenerla. Pero deben intentarlo, porque al intentarlo puedes inspirarte en qué y como impartir cierta medida de fe donde otros puedan multipliarla en ellos mismos para seguir adelante cuando la noche sea larga y ellos piensen que no va a terminar.

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