martes, 30 de noviembre de 2010

El Manto de Gurú y el Manto de Madre de la Llama

Hace algunos años la mensajera Elizabeth Clare Prophet escribió una carta muy interesante donde hablaba de dos de los cargos (o mantos) espirituales que ella tenía en ese momento, y que hoy tiene la mensajera Lorraine.

Hoy quiero compartir con todos algunos extractos de esta interesante lectura:

Madre de la Llama
Además de llevar el manto de mensajera, también sos tengo el manto de Madre de la Llama. En 1961, cuando Saint Germain fundó la Fraternidad de los Guardianes de la Llama, ungió a Clara Louise Kieninger como la primera Madre de la Llama. Durante muchos años, Clara Louise Kieninger sirvió como enfermera, teniendo por lema Ich Dien («yo sirvo»). Alrededor de 1921, organizó la primera escuela moderna de enfermería en Río de Janeiro, Brasil, patrocinada por la fundación Rockefeller. Más tarde, como estudiante devota de los maestros ascendidos, mantuvo una vigilia por la juventud del mundo, por sus padres y por sus profesores.

En 1966, Saint Germain me transfirió el manto de Madre de la Llama. Recibí una unción de Saint Germain y Clara Louise me dio el anillo que ahora llevo en el dedo índice izquierdo. El anillo concentra la conciencia cósmica de la Madre del Mundo y su profundo amor por los niños del mundo.

Quien tiene el cometido de llevar el manto de la Madre de la Llama, junto con todos los miembros de la Fraternidad de los Guardianes de la Llama, se ocupa de los niños del mundo, espiritualmente hablando. Es responsable de su nutrición, su salud, su educación y su unidad con Dios. La Madre de la Llama es también responsable de nutrir a toda la vida, guiando a todos los hijos e hijas de Dios para que se unan a Jesucristo y sosteniendo la antorcha de la Libertad con el fin de que ésta pueda reinar en todas las naciones.

El Manto de Gurú
Otro momento crucial en mi sendero espiritual tuvo lugar en 1977, cuando Padma Sambhava me concedió el manto de Gurú en el linaje de Sanat Kumara, el Anciano de Días. A Padma Sambhava se le reverencia como el funda dor del budismo tibetano en el siglo VIII. Se le conoce como el «Gurú Precioso», y sus seguidores le veneran como el segundo buda. Padma Sambhava ayudó a establecer el budismo en el Tíbet venciendo a las fuerzas del mal de la religión Bon predominante en aquel entonces. Padma Sambhava fundó la primera comunidad de monjes budistas tibetanos y trajo una era de gran iluminación al Tíbet.

Cuando Padma Shambhava me concedió el manto de Gurú, dijo: «A causa de los grandes cambios que se están produciendo en la Tierra, debemos tener la puerta abierta de un Gurú por medio de la llama del corazón de la Madre». Padma Shambhava me dio el nombre de «Gurú Ma», que significa: Maestro devoto de la Madre Divina.

¿Qué es exactamente el «manto» de Gurú? Un manto es un símbolo de autoridad, preeminencia y responsabili dad. Por ejemplo, podría decirse que un gran pintor transfiere su manto a su protegido. En el sentido espiritual de la pala bra, un manto es un cargo espiritual. Cuando se otorga un manto, una gran esfera de luz se transmite de maestro a discípulo.

Un Gurú es un instructor espiritual que no sólo enseña sobre el sendero espiritual, sino que también representa el ejemplo de cómo ha de caminarse por él. Al llevar el manto de Gurú, soy la sierva de la luz de Dios dentro de ti, la defensora de tu alma. Estoy aquí para ayudarte y defenderte en tu sendero espiritual. Estoy aquí para ayudarte a encon trar el camino de regreso a Dios.

No hay un mayor amor que el amor que se comparte entre Gurú y chela. Dan su vida el uno por el otro en un vínculo sagrado. Fíjate en el ejemplo de Elías y Eliseo (Elisa) que aparece en el Antiguo Testamento. Éste es uno de mis ejemplos favoritos de una relación Gurú-chela.

Dios ordenó al profeta Elías que encontrara a Eliseo y le ungiera como su sucesor3. Eliseo se encontraba arando con doce yuntas de bueyes cuando Elías pasó a su lado y le arrojó su manto. Eliseo renunció a su anterior modo de vida y se puso a servir al profeta.

Años después, sabiendo que el Señor se llevaría a su maestro, Eliseo solicitó recibir una doble porción del Espíri tu de Elías, el Espíritu Santo. El profeta le dijo a Eliseo que si le veía desaparecer, entonces Eliseo recibiría realmente esa doble porción.

Mientras caminaban juntos y hablaban, apareció un carro de caballos de fuego que les apartó, y Elías subió al cielo en un torbellino. Eliseo rasgó las vestiduras en dos y recogió el manto de Elías que se le había caído. Con el poder del Espíritu Santo, Eliseo golpeó las aguas del río Jordán con el manto de Elías. Las aguas se dividieron y Eliseo pasó.

Durante miles de años los grandes instructores espirituales de la humanidad han transferido su manto y su enseñanza a los discípulos dignos de él. Alrededor de cada suce sivo instructor, se reunían discípulos dedicados a estudiar la enseñanza y a convertirse en el ejemplo viviente de esa ense ñanza. Algunas veces estas enseñanzas se escribían, otras se transmitían oralmente de maestro a discípulo en una cadena ininterrumpida.

Con la transferencia del manto de maestro a discípulo viene la transferencia de la responsabilidad. El discípulo pro mete llevar adelante la misión de su maestro. Para que la labor de la Gran Hermandad Blanca pueda efectuarse en la Tierra, alguien en encarnación debe llevar el manto de Gurú.

Hoy en día, existen muy pocos gurúes en encarnación que sean patrocinados por la Gran Hermandad Blanca. El linaje de gurúes que me patrocina, cuya enseñanza estoy comprometida a divulgar y defender, es un linaje especial de la Gran Hermandad Blanca. La cadena de la jerarquía en este linaje viene de Sanat Kumara, y continúa con Gautama Buda, el Señor Maitreya, Jesucristo y termina en Padma Sambhava.

Estoy muy cerca de Padma Sambhava. En el siglo VIII fui su principal discípula, Yeshe Tsogyal, a quien aquél en tregó las enseñanzas más profundas de su corazón. Cuando Padma Sambhava dejó esta Tierra, Yeshe transmitió sus en señanzas superiores a un grupo de discípulos.

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