sábado, 27 de septiembre de 2014

La Esencia del Sendero de la Ascensión (1)




En esta nueva serie de artículos voy a compartir con ustedes extractos y reflexiones sobre este importante tema, y quiero comenzar con un escrito reciente de Lady Master Luara que destila de forma magistral la esencia del Sendero de la Ascensión bajo la guía de los Maestros Ascendidos:

Existen dos caminos para alcanzar la meta de nuestra propia ascensión . El primer camino es convertirse en el Cristo y el segundo camino es convertirse en la Madre. En conjunto, estos dos caminos forman el Único Camino Místico de unión con el YO SOY aquí en la Materia y con el YO SOY en el Espíritu. En la medida en que el YO SOY en la Materia se da cuenta de que el ser es más en el Espíritu, y que ese más es la Realidad de Dios, el ser que está abajo se convierte en uno con el Ser que está Arriba. El YO SOY EL QUE YO SOY se cristaliza en el adepto en el ritual de la ascensión a través de un proceso que se da en el corazón, que es el centro espiritual del Ser.

El camino de la Ascensión requiere convertirse en el Más (de Dios). El mundo promueve el más (humano) que conduce a la auto-aniquilación. Día tras día el alma debe elegir entre el Más del Ser YO SOY o el MAS del egoísmo, donde sólo existe codicia y lujuria. Cuando las personas desean el MÁS sin ningún tipo de consecuencias, sin responsabilidad y sin el verdadero amor, ese MÁS se convierte en su Dios. Las personas se vuelven adictas a todo tipo de estimulantes y deseos y cuando estos están saciados sólo se logra una sensación temporal de satisfacción hasta que los deseos regresan en un ciclo interminable de ansiar MÁS.

Existen los deseos de Dios y existen los deseos humanos. Si elegimos amar a Dios y Su voluntad nos oponemos al MÁS (humano) y encontramos la clave para lograr nuestra ascensión. El primer paso requiere convertirse en el Cristo. Jesús fue quién nos mostró lo que significa manifestar Ser el Cristo. El sendero es difícil. El primer obstáculo a superar consiste en escuchar el hombre interior del corazón, la pequeña voz de Dios, por encima del estruendo de la conciencia de las masas y de nuestro propio ser inferior. El amor es la clave. Uno debe amar a Dios más que a nada en este mundo, por lo que el alma y la conciencia conocerán la verdad absoluta del ser.

En un proceso iniciático, paso a paso, coordinado y orquestado por el Ser Superior del alma bajo el manto de los seres cósmicos y Maestros Ascendidos que gobiernan el destino de la tierra, el alma se eleva hasta el corazón y se funde con el Ser Superior. La conciencia que se percibe a sí misma como el ser espiritual, mientras que todavía existe en el mundo, comienza el sendero de ser la Madre. Este camino es igual de difícil que Ser el Cristo.

Así como la conciencia de las masas se opuso al Cristo, también la conciencia de las masas se opone a la Madre. El mundo ha puesto en un pedestal a la Gran Ramera como la imagen de la Madre y cómo la perfecta expresión del amparo divino. Cuando la verdadera Luz de la Madre resplandece para defender la verdad y el Ser, trayendo compasión, misericordia y juicio, su Ser es rechazado y condenado por aquellos que rechazan a Dios.

A lo largo de la historia se puede ver esta condenación hacia la Madre y hacia el Cristo. Sin embargo, a través del amor las almas han ganado su ascensión, a pesar de cualquier obstáculo. El amor es más grande que cualquier oposición. El amor permitirá superar cualquier adversidad. El amor conquistará cualquier dificultad. El amor es la clave.



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