jueves, 22 de enero de 2015

La Vida Impersonal


A pesar de que los Maestros Ascendidos en sus enseñanzas no hablan mucho sobre la Vida Impersonal, creo que es un concepto de gran importancia que todo buscador espiritual sincero que aspira a encontrar la unidad con Dios debe conocer e internalizar. Vivir impersonalmente es todo lo opuesto a la vida personal del ego, es la vida divina, en la que somos uno con Dios y al hacer nuestra personalidad a un lado, dejamos que el Yo Divino se manifieste.

La primera vez que escuche sobre el concepto de la Vida Impersonal fue a través de un libro del mismo nombre escrito por Joseph S Benner. Sin embargo, cuando el libro fue publicado en 1914 el autor no lo publicó como siendo de su autoría, sino que se publicó como un texto anónimo.

Su libro es uno de los primeros libros que introduce el concepto del YO SOY, tal como lo conocemos hoy, en la literatura espiritual de occidente. Vale la pena recordar que la Actividad YO SOY liderada por Guy y Edna Ballard, profundizaron en el conocimiento de la Presencia YO SOY, pero esto no fue sino a partir de 1930, después de que Guy Ballard tuviera su encuentro con el Maestro Saint Germain en Monte Shasta.

Pero volviendo al tema de la Vida Impersonal, vale decir que este concepto como tal no se volvió a tocar en las enseñanzas de los Maestros Ascendidos en mayor detalle, aunque en el libro de Alquimia de Saint Germain, los Maestros hablan de las 4 facetas de Dios: la personalidad personal, la impersonalidad personal, la impersonalidad personal y la impersonalidad impersonal. Si bien este concepto tiene alguna relación con la idea de la Vida Impersonal, son dos conceptos esencialmente distintos.

Algunos otros movimientos espirituales han profundizado de forma importante en esta idea de la Vida Impersonal, particularmente la organización denominada Vida Universal, que a través de su profetisa Gabriele Wittek proclama recibir mensajes del Cristo, y que define como una de las metas de nuestra vida el volvernos impersonales para ser verdaderas expresiones del YO SOY y manifestar nuestro verdadero SER en la Tierra.

Existe una relación muy significativa entre el sendero del Rayo Rubí y la vida impersonal, y se puede decir que lo primero lleva a lo segundo. Pero desde una perspectiva práctica, qué es esa vida impersonal y por qué es importante para nosotros?

Vivir la vida impersonal es en mi opinión la meta espiritual más elevada en el sendero, incluso más que la misma ascensión. Como sabemos, para ascender tenemos que cumplir ciertos requisitos como el de equilibrar nuestra llama trina, cumplir nuestro plan divino y equilibrar al menos el 51% de nuestro karma. Ascender significa ganar nuestra inmortalidad y al hacerlo lograr nuestra victoria final. Pero dado el estado del mundo hoy en día, existe una urgente necesidad de tener más y más personas que sean capaces de vivir la Vida Impersonal.

Por qué entonces la vida impersonal podría ser una meta más importante? Por una razón sencilla y es que cuando alcanzamos el estado de la Vida Impersonal es cuando verdaderamente nos convertimos en los instrumentos de Dios en la Tierra.

Ser impersonales significa:

-Que hemos abandonado todas nuestras aspiraciones y deseos humanos, y solamente vivimos para servir a Dios.

-Que día tras día nuestra única meta es orientarnos a él y seguirlo, permitiendo que él se pueda manifestar plenamente a través de nosotros.

Lo anterior implica una profunda disciplina interna, en la que cuál nos auto observamos día tras día, y todo aquello que es humano y personal se lo entregamos a Dios en nuestro interior para ser transformado.

También implica tomar las decisiones externas que están alineadas con el plan de Dios y la voluntad de nuestro Ser Superior. Esto a menudo se hace aprendiendo a distinguir las señales de la dirección divina externa y siguiéndolas por encima de lo que nos dice lo humano.

Un ejemplo sencillo es si tenemos ante nosotros una decisión sobre qué camino seguir en nuestra vida, y por un lado está un camino que nos lleva al cumplimiento y satisfacción de las metas del yo humano, del querer y sentir personal, mientras que en otro lado está el camino del servicio a Dios a través del prójimo, aquel que camina hacia la vida impersonal siempre escogerá este último.

Ser impersonales también significa ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio, ni siquiera su gratitud. Al ser impersonales nos convertimos como en el Sol que emana y da a todos, y no piensa en sí mismo.

Por todo lo anterior, si queremos ser impersonales, debemos conocer y caminar el sendero de la Cruz Rubí, y ser un ejemplo ante el mundo de lo que significa verdaderamente el sacrificio, la abnegación, el servicio y la renuncia. Solo a través de este sendero podemos llegar a Ser Impersonales.

La vida impersonal es también la meta del Bodhisatva, que a partir del deseo de servir a la humanidad es capaz de renunciar o diferir su ascensión con el propósito de compartir su conciencia despierta e iluminada con el resto de sus semejantes.

Y cuál es el beneficio de vivir la vida impersonal?

El beneficio más grande es el profundo estado de gracia y de cercanía con Dios. Para aquel que camina el sendero de la vida impersonal, todas sus necesidades y deseos son satisfechos a partir de la conexión con su fuente interna.

Buscar el vivir la vida impersonal con todas nuestras fuerzas es un sendero escarpado debido al peso del ego que nos oprime a cada paso. Pero una vez comenzamos a avanzar y a vivir en este estado, las capas del ego van cayendo poco a poco, y vamos viendo realmente el resplandor de la Luz interior. En este nuevo estado tenemos acceso a un júbilo y una paz "que sobrepasa todo entendimiento". Es una alegría que proviene del manantial interno que se ha abierto ante nosotros, y no un estado de excitación propio de los logros humanos efímeros y muchas veces logrados a partir del sufrimiento o la opresión de nuestro prójimo.

La vida impersonal es el estado de volvernos divinos en la Tierra. Caminar en este sendero requiere enorme constancia, disciplina y voluntad de sacrificio. Pero cuando somos consistentes en nuestro esfuerzo espiritual, trabajando de la mano de nuestra Presencia interior y de los Maestros, y alcanzamos el estado impersonal, entenderemos el verdadero sentido del fragmento del libro de Mateo 3-17: "Se oyó entonces una voz del cielo que decía: Este es mi hijo amado, en quién yo me complazco"


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