lunes, 6 de abril de 2015

Sobre la homosexualidad y la libertad religiosa

Recientemente en Estados Unidos se ha dado un debate muy interesante entre los que apoyan la comunidad LGBT y los que apoyan el derecho de los miembros de grupos religiosos de no prestar servicios a homosexuales con base en sus creencias religiosas.

Hace algunos días escribí en un artículo sobre la homosexualidad, en el que contaba la historia de una mujer que ha perdido prácticamente todo su patrimonio afrontando demandas por discriminación, al no querer prestar sus servicios de arreglos florales para bodas homosexuales, amparada en sus creencias religiosas que le dictan que la homosexualidad es algo ilégitimo ante los ojos de Dios.

Pues bien, la semana pasada dos estados (Indiana y Arkansas) en Estados Unidos aprobaron leyes para proteger a las personas cuyas creencias religiosas no les permiten servir a personas homosexuales, tal como la historia de la florista que comentamos en nuestro artículo.

Casi que instantes después de aprobarse la ley en Indiana, poderosos grupos de influencia así como reconocidas figuras del mundo de los negocios se manifestaron en contra de esta. Los argumentos en contra de la ley son muy dicientes del estado actual de la humanidad.

Veamos por ejemplo lo que manifestó Tim Cook, el poderoso Presidente de Apple:

Esta ley racionaliza la injusticia al pretender defender algo que es valioso para nosotros. Esta va en contra de los principios sobre los cuales fue fundada nuestra nación y tiene el potencial de deshacer décadas de progreso hacia una mayor igualdad.  

La comunidad de negocios en Estados Unidos reconoció tiempo atrás que la discriminación, en todas sus formas, es mala para los negocios...esta es la razón por la cuál, en nombre de Apple, siento mi posición para oponerme a esta nueva ola de legislación donde quiera que emerja. 

Dice Tim Cook que esta ley racionaliza la injusticia. Pero dónde está la justicia para defender a aquellos que quieren vivir sus vidas de acuerdo con la voluntad de Dios?

Por otro lado, está el tema de la libertad. Los Maestros nos han enseñado sobre dos tipos de libertad: la falsa libertad y la verdadera libertad. La falsa libertad trabaja en base al lema: yo soy una ley para mi mísmo, es decir, yo uso mi libertad como yo quiera sin importar si esta se opone a los preceptos de la Ley Divina, la Ley más elevada. La verdadera libertad es la libertad enmarcada dentro de los parámetros de la Ley de Dios, es decir, una libertad basada en la obediencia y en el cumplimiento de los preceptos sagrados y en seguir la Dirección Divina. Esta es la verdadera libertad, porque es en últimas el camino para la liberación del alma, y el fundamento para unirnos con el manantial interno, la Presencia de Dios YO SOY, dentro de cada uno, la cuál es la fuente de la verdadera felicidad.

Así que hoy en día vemos cómo se habla de la libertad, pero esta libertad se refiere en casi todos los casos a la falsa libertad, la libertad del ego, que está lejos del concepto de libertad verdadera que Dios quiere para nosotros.

Pero entonces, qué mantiene vivo este engranaje de la falsa libertad?. Tim Cook nos da la respuesta en su escrito: el dinero. Dice él que la discriminación es mala para los negocios, lo que en otras palabras significa que la falsa libertad es buena porque trae progreso económico, cómo si producir dinero fuera sinónimo de felicidad duradera.

La esencia del sendero espiritual verdadero consiste en poner siempre a Dios primero en nuestras decisiones. El pensamiento más común en el mundo hoy es que los negocios, el bienestar de la economía y el dinero son más importantes. Para ellos, la ley de Dios es prácticamente irrelevante. Detrás de todo esto hay una creencia fundamental que dice: Yo no me tengo que adaptar a lo que Dios quiere para mí, sino que Dios (y la religión) se tienen que adaptar a lo que yo quiero.

Todos nosotros, sin importar dónde estamos o quiénes somos, tenemos que tomar decisiones todos los días, y estas tienen el potencial de llevarnos más cerca de Dios o cada vez más lejos, quizás hacia una nueva encarnación. El mundo sigue el camino de cumplir los deseos del ser inferior, pero nosotros tenemos la libertad de elegir nuestro propio camino y siempre podemos escoger seguir el camino de Dios.

De toda esta situación surgen varias reflexiones y preguntas que nos podemos hacer, que al mismo tiempo nos ayudan a determinar en qué etapa del sendero espiritual nos encontramos:

-Qué es lo más importante para mí: cumplir mis metas humanas de ser esto o poseer aquello, o realmente nos interesa más conocer la voluntad de Dios de forma que podamos servirlo y ponerlo primero que todo en nuestra vida?

-Cómo interpreto la libertad: es cumplir mis deseos y aspiraciones humanos, o consiste en tomar decisiones que considero buenas y adecuadas dentro del marco de las leyes de Dios?

El mundo al que yo y muchos estudiantes espirituales aspiramos es un mundo distinto al que nos plantea Tim Cook. Este es un mundo donde poner primero a Dios y su voluntad es lo más importante. Por qué? porque tenemos una fe inquebrantable en que solamente a través de nuestra unión con Dios y a través del cumplimiento de su ley y su dirección sagrada este mundo puede florecer y podremos encontrar la paz verdadera, la justicia, y la abundancia para todos.

Como personas espirituales nuestro deseo no es discriminar, simplemente es vivir nuestra fé, y protegernos de leyes agresivas que desean castigarnos por seguir los dictados de nuestra conciencia. En un mundo pleno de Dios esto debería ser algo muy natural, pero desafortunadamente en nuestro mundo tomar esta posición no trae sino el rechazo de aquellos que aman este mundo tal como es.