jueves, 26 de febrero de 2015

Lecciones sobre la Dirección Divina


Para mí el entendimiento de la Dirección Divina ha sido uno de los descubrimientos más maravillosos en el Sendero Espiritual. A diferencia de los impulsos del ego y de la mente, que nos dirigen a suplir los deseos y expectativas del yo inferior, la Dirección Divina nos dirige y nos guía siempre a situaciones en las que podemos desarrollar el Plan de Dios y facilitar nuestro proceso de unión con la Presencia de Dios YO SOY,

A través de la dispensación de Teosofía es el Camino, muchos tuvimos la oportunidad de compartir tiempo y experiencias con Lorraine Michaels, cuya llama de Dirección Divina nos permitió entender muchas lecciones valiosas sobre cómo Dios y los Maestros trabajan para traernos Dirección Divina a nuestras vidas.

Muchos hemos escuchado acerca del Gran Director Divino, y quizás también hemos hecho su novena para traer Dirección Divina a nuestras vidas. Sin embargo, el propósito de esta nueva serie de artículos es el de compartir, a través de historias, algunas de esas valiosas lecciones, de forma que todos podamos aprender a distinguir los signos de la Dirección Divina cuando estos aparezcan en nuestras vidas.

En la medida que vivimos la Vida Impersonal, dejamos atrás a nuestro yo humano, y de esta forma recibimos cada vez más y más Dirección Divina en nuestras vidas. Sin embargo, este regalo viene a nosotros para integrar nuestro Ser con la Jerarquía Espiritual y así trabajar de lleno en el Plan que Dios tiene para este Planeta. 

Por lo tanto, si queremos ser verdaderos siervos de Dios debemos aprender a ser Uno con la Dirección Divina, y dejarnos guiar a donde esta quiera llevarnos. Como veremos en esta serie de artículos, el seguir la Dirección Divina muchas veces nos puede llevar a lo que pueden parecer callejones sin salida, o a situaciones embarazosas e incluso desagradables. Pero también veremos como Dios, en su amplitud de miras e infinita sabiduría, nos lleva siempre a vivir las experiencias necesarias para Ser más como él.

La primera lección que vamos a ver la he denominado: de las semillas más pequeñas, pueden surgir los árboles más grandes.


domingo, 22 de febrero de 2015

Qué dicen los Maestros Ascendidos sobre la homosexualidad?

Recientemente en Colombia la corte constitucional declaró que es ilegal la adopción de niños por parte de las parejas homosexuales. Muchas personas se han manifestado a favor o en contra esta decisión, y muchos se han hecho la pregunta sobre cuál es la posición Maestros Ascendidos con respecto a la homosexualidad.

El autor de este blog se dedicó a consultar dictados que han entregado Maestros Ascendidos en The Summit Lighthouse y Teosofía es el Camino, que son dos dispensaciones anteriores donde se toca este tema, a fin de entender mejor cuál es la perspectiva de los Maestros al respecto.

La conclusión más importante que pude sacar de mi estudio, es que los Maestros Ascendidos están en contra de la homosexualidad por varias razones.

Empecemos con la primera de las razones:

Desde el punto de vista de nuestro microcosmos espiritual, lo que los Maestros han enseñado es que energías de la Madre están ancladas en lo que denominamos el chakra de la base. Este es un centro espiritual ubicado en la base de la columna. Muy a menudo los Maestros se refieren a las energías ancladas en este chakra como el “fuego sagrado”, y nos han dicho que el objetivo es que a través nuestra pureza y devoción a Dios estas energías se eleven hasta llegar al chakra de la coronilla que es donde están ubicadas las energías del Padre. A través de esta unión del Padre con la Madre, logramos la verdadera integración y fluimos en perfecta armonía con el Espíritu de Dios.

El sexo que se practica en las relaciones homosexuales es calificado por los Maestros como impuro e ilegítimo, y por lo tanto su práctica se convierte en un bloqueo significativo que impide la elevación del fuego sagrado. De hecho en muchos de los dictados que consulté, los Maestros califican la homosexualidad como una perversión que “desacraliza la Luz de la Madre”.

Esto no quiere decir que una persona con tendencias homosexuales no pueda caminar el sendero espiritual. Lo que sí es claro es que para hacerlo debe, con la ayuda de su Cristo interno, purificar sus deseos inferiores y a través de su amor a Dios trascender la homosexualidad. Muchos rechazarán esta afirmación como un imposible, pero trascender la sexualidad es algo alcanzable cuando día a día nos entregamos más y más a Dios y dejamos que su Espíritu more en nosotros.

Otro aspecto relevante de la posición que los Maestros tienen con respecto a la homosexualidad tiene que ver con el impacto de esta en la sociedad. Hoy en día por ejemplo, en países como los Estados Unidos, a los niños se les enseña desde el colegio cómo la homosexualidad es aceptable, y también se les describe en muchos casos las particularidades del sexo anal. Para los Maestros esto es un ataque flagrante a la pureza de los niños, y también una tendencia que poco a poco va causando mayores niveles de degradación en la sociedad. Como resultado de lo anterior, poco a poco la gente se va acostumbrando a ver las relaciones homosexuales como algo “normal”, y de esta forma se desarrollan nuevos estándares sociales que llevan a las personas cada vez más lejos de la Ley de Dios, lo cual tiene consecuencias nocivas para la civilización.

Muchos estudiantes espirituales sinceros terminan aceptando la homosexualidad a partir del razonamiento de que “Jesús vino a amar a todos, y no a condenar”. Pero tal como lo vimos en el artículo anterior donde exploramos la diferencia entre el amor y el amor divino, entenderemos que para hacernos merecedores del amor de Dios tenemos que dar los pasos. El amor de Dios no es incondicional ni tampoco ama el pecado. Como estudiantes espirituales nos corresponde tomar una posición y elegir: o a favor de Dios o en contra de él. Recordemos las palabras que se encuentran en el libro del Apocalípsis: “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Un caso que nos puede servir de inspiración se dio recientemente la ciudad de Richland en Estados Unidos. Resulta que una mujer llamada Baronelle Stutzman tenía una floristería y uno de sus clientes era homosexual.  Ella le había hecho muchos arreglos florales a través de los años, y era consciente de su homosexualidad. En 2013, su cliente decidió casarse con su compañero y le pidió a Baronelle que le hiciera los arreglos florales de su boda.

Ella es una persona devota de una iglesia bautista y sus creencias religiosas rechazaba el matrimonio de personas del mismo sexo. Por esta razón ella decidió decirle al cliente que no iba a  hacer los arreglos florales de la boda. Un fiscal del estado la demandó por violar las leyes anti-discriminación y para ella comenzó un viacrusis legal que la llevó a perder su negocio. Pero no contentos con eso, una asociación que defiende las libertades civiles la demandó a ella personalmente, y como resultado de un potencial proceso de litigación ella podría perder su casa y sus ahorros acumulados en más de 40 años de trabajo.

Stutzman escribió en su página de Facebook: “Desde aquél día, he recibido muchos comentarios sobre el matrimonio de personas del mismo sexo. Yo creo, desde la perspectiva de la biblia, que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. Esa es mi convicción. La de ustedes puede ser diferente”.

A pesar del incontable número de cartas de odio que ha recibido, Stutzman ha dicho que también ha recibió cartas de apoyo de personas de todo el mundo apoyándola para que permanezca fuerte en sus convicciones cristianas.

“Yo tengo que tener fe de que El va a protegerme y darme el coraje, el conocimiento y la sabiduría para mantenerme firme”, afirmó Stutzman. “Esto también me ha ayudado a entender lo que significa la obediencia y….lo que significa seguir a Cristo. Uno no puede “ver los toros desde la barrera”, ya que tal como El decía, “No hay que ser tíbios”. Esto es lo que yo era. Yo era una persona tibia”.

jueves, 19 de febrero de 2015

La diferencia entre el amor humano y el amor divino

El amor humano y el amor divino son muy diferentes el uno del otro. En este artículo voy a tratar de explicar la perspectiva de los Maestros Ascendidos respecto a cada uno para un mayor entendimiento del lector.

El amor humano es nuestro amor personal. Es un amor que por lo general es falible, y cambia a través de los eventos de la vida. Esto se ve por ejemplo en el ritual del matrimonio, donde una pareja siente amor el uno por el otro, pero las circunstancias hacen que ese amor en algunos casos cambie, disminuya o  incluso se extinga. Si bien hay casos donde el amor humano sobrevive la prueba del tiempo, como por ejemplo el amor a los padres o a los hijos, generalmente el ser humano va cambiando sus afectos de acuerdo a cómo evolucionan nuestras relaciones con otros, e incluso a cómo cambian nuestras circunstancias. Tenemos entonces que una característica del amor humano es que este es cambiante y a menudo se mueve por el deseo de provecho personal.

El amor divino se caracteriza por ser permanente. Así nos alejemos de Dios, cuando decidimos acercarnos a él, vamos a sentir que su amor siempre está allí. Pero para acercarnos debemos dar los pasos, debemos hacer un esfuerzo, que para algunos puede ser mayor que para otros.
La misericordia divina y el amor divino están íntimamente ligados, pero no son lo mismo. La misericordia es como un puente que Dios nos tiende para que volvamos a él, pero cuando pasamos el puente aquello que encontramos es el tesoro del amor de Dios.

Si bien la misericordia de Dios es muy amplia, su amor tiene una característica importante, y de la cual poco se habla: es un amor condicional.

Cristo nos dio esta enseñanza hace dos mil años. El dijo:

 “Tal como el Padre me ha amado, así os he amado Yo; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre,  y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo éste en vosotros, y  vuestro gozo sea cumplido”.

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como Yo os he amado. Nadie tiene  mayor amor que este, que uno ponga  su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os ordeno.” (Juan 15, 9-14)

El amor del Padre y del Hijo es un amor con condiciones. Qué pasa si por ejemplo no guardamos sus mandamientos, si no cumplimos las leyes de Dios? Entonces, no podemos habitar en su amor. Más aún, Jesús concluye reafirmándoles a sus discípulos que “vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os ordeno”.

Si el amor de Dios fuera un amor incondicional entonces amaría el mal y la maldad. Este concepto del amor incondicional es una característica típica de algunas de las falsas enseñanzas Nueva Era, y distorsiona nuestro entendimiento de Dios y del Sendero.

Sin embargo, el amor de Dios no es cambiante. El nos mira con sus ojos de pureza, y siempre ama ese aspecto real de nosotros mismos, lo que fue su creación desde el principio. El sostiene la visión perfecta de nosotros, o aquello que llamamos “el concepto inmaculado”, de forma que cuando queramos dar los pasos y volver a él, siempre vamos a encontrar este amor.

En otras palabras, si queremos experimentar realmente el amor de Dios, debemos hacer el esfuerzo en volver a ser divinos, en purificar nuestro ser, nuestra mente y sentimientos, de manera que cada vez nos parezcamos a esa imagen original que Dios ha amado desde el principio.

Experimentar la profundidad del amor no se puede expresar en palabras. Es un amor que nos acoge, nos ampara y nos libera. Una vez entramos en contacto con él, a través de la crucifixión y muerte del yo humano, nos sentimos verdaderamente en el hogar, porque ese es nuestro origen y es también nuestro destino.

A través de su misericordia sabemos que al amor de Dios se puede acceder a través de una puerta que está abierta para todos. Pero para abrir esa puerta se requiere un esfuerzo real, y el primer paso es el deseo de someternos a él y de sacrificar nuestro yo humano. Esto se logra a través del sendero de la cruz rubí, en donde vivimos una vida de entrega, sacrificio, servicio y abnegación, haciendo que nuestro yo no tenga otro objetivo que el de servir al Yo Divino.

El camino para morar en el amor de Dios es sencillo, pero nos corresponde a cada uno de nosotros el dar los pasos.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El Padre Solanus Casey y el poder de la gratitud anticipada

Muchas veces en este blog hemos hablado de la gratidud a Dios como una de las claves más importantes del sendero espiritual. Hoy quiero ilustrar con una historia un aspecto muy poderoso pero poco utilizado de la gratitud y es el dar gracias por lo que aún no hemos recibido y vamos a recibir.

La historia tiene como protagonista al Padre Solanus Casey, uno de muchos santos que han encarnado en la Iglesia Católica, la cuál a pesar de sus múltiples fallas, ha sido también una fuente de muchos verdaderos místicos que incluso hoy en día reconocemos como Maestros Ascendidos, tal como el Padre Pío, Santa Teresa de Avila o San Francisco de Asís.

Resulta que en 1940, una niña de 16 meses llamada Elizabeth Fanning se encontraba muy enferma, víctima de una enfermedad que por esa época era fatal: la leucemia o cáncer en la sangre.

Su caso era especialmente trágico, porque a pesar de haber nacido completamente sana, sus padres la sometieron a un tratamiento con una nueva tecnología para eliminar una mancha rojiza que tenía en el cuello, y prevenir el crecimiento de una masa que mostraba en la mejilla. Después de una radioterapia, la masa de la mejilla desapareció y la mancha rojiza dejó de expandirse, pero a partir de ese momento se empezó a evidenciar un efecto colateral: la niña dejó de crecer normalmente y su cabello se cayó y no volvió a salir. Además, empezó a lucir demacrada y sin vida.

Después de ser llevada a la famosa Clínica Mayo en Minesota, un grupo de expertos que la revisó determinó que el diagnostico era mortal. La única opción era la de remover el bazo, pero la niña estaba demasiado débil para soportar esa operación.

Se le recomendó entonces alimentarla con sopa de hígado a fin de ganar algo de tiempo, pero los doctores claramente le indicaron a la Mamá de Elizabeth que la niña no iba a sobrevivir a la leucemia. De hecho, le recomendaron prepararse porque podría encontrarla  muerta en cualquier momento. Era tal el pesimismo de los médicos que decidieron a partir de ese momento no cobrarle más honorarios por el tratamiento.

Prácticamente desahuciada por la medicina, una tía de la niña que pertenecía a un grupo espiritual afiliado al monasterio de monjes capuchinos de Detroit (Michigan) le sugirió a los padres que la llevaran a ver al padre Solanus Casey, un religioso de actitud vivaz que en esa época bordeaba los 70 años de edad.

Después de preguntar sobre el padre Solanus, los Fanning se dan cuenta que muchos hablaban de este religioso y lo calificaban como un santo con enormes poderes curativos. Por esa razón,deciden seguir el consejo de la tía y viajan a Detroit para encontrarse con él en el convento de los capuchinos.

A su llegada, el religioso los recibe amablemente y escucha con atención su tragedia. Les dedica una gran cantidad de tiempo a pesar de que muchas personas están esperando la oportunidad de hablar con él. El Padre Solanus les dice que lo único que puede interrumpir que el poder de Dios trabaje en nuestras vidas son nuestras dudas y miedos. Les indica también a los padres que deben llevar a cabo actos concretos que demuestren su confianza en la bondad de Dios. Les pide que superen la tristeza y la ansiedad, que es lo que frustra "los diseños misericordiosos de la Divinidad". Y como consejo final, les recomienda que le den las gracias a Dios por todo lo que él va a hacer por ellos en el futuro y por lo que van a recibir. Esta clase de confianza, según él, pone a Dios a trabajar. Les dice también qué él ha sido testigo directo de muchas curaciones tan milagrosas como las que necesita la pequeña Elizabeth. A partir de estas indicaciones, ambos padres siguen sus instrucciones y adicionalmente le hacen una promesa personal a Dios.

Entonces, el Padre Solanus, con voz muy suave, le habla por unos minutos a la pequeña Elizabeth que yace en una silla de ruedas. Al final, le dice de forma tranquila pero confiada: "Tú vas a estar bien, Elizabeth".

La familia Fanning enmprende su camino de vuelta al hogar, pero durante el trayecto empiezan a notar que Elizabeth muestra un estado de alerta poco común para ella. Poco a poco, empieza a mirar las cosas con interés e incluso se sienta y empieza a sonreir.

Sus Padres se encuentran sorprendidos, pero al mismo tiempo están muy felices con el repentino cambio que notan en la niña. Deciden entonces parar en un restaurante para celebrar, y la niña, que horas atrás a duras penas podía mantenerse consciente, ahora se muestra llena de vida. No solo le saluda y le sonríe a la gente sino que muy pronto vuelve a caminar.

Cuando Elizabeth fue llevada de vuelta a los doctores que la habían tratado, ellos la miraban incrédulos dado que lucía tan diferente - saludable, risueña, radiante de vida, y con un hermoso cabello rizado. Sin embargo, y para su asombro, todos los síntomas de la enfermedad habían desaparecido.

Pero esta niña no fue la única que se beneficio de los milagros de este monje capuchino. Por más de medio siglo el Padre Solanus Casey atendió y ayudó a cientos, y quizás miles de personas que lo visitaban en su convento.

Así que aparte de esta tremenda lección sobre la gratitud, este santo católico nos enseña también que la verdadera humildad viene cuando reconocemos que no somos nosotros los obradores de milagros, sino que es Dios a través nuestro.

Un cura que conoció al Padre Solanus declaró lo siguiente: "Si las personas eran curadas ante él, sus ojos se llenaban de lágrimas, y parecía maravillado por el poder de la eucaristía....en su mente, la cura no tenía ninguna conexión con él".

Para el Padre Solanus era muy claro quién era el verdadero hacedor.


viernes, 13 de febrero de 2015

Dios el todo, y Yo la nada



Una de las realizaciones más importantes en el sendero espiritual llega cuando internalizamos plenamente esta frase, usada por el Papa Juan XXIII (conocido hoy como el Maestro Ascendido Johannes) y atribuida a San Francisco de Asis (conocido como el Maestro Kuthumi): "Dios el todo, y yo la nada".

Nuestra realidad, nuestro verdadero Ser es Dios, y es por él y a través de el que conseguimos cualquier logro en este mundo finito. Más aún, en el sendero espiritual aprendemos cómo es él, Dios, el que provee tanto las iniciaciones como la fuerza interna que nos permite superarlas y convertirnos cada día más en su realidad.

En otras palabras, el discípulo espiritual llega a un punto en el sendero en el cuál experimenta el entendimiento de que Dios realmente es el todo, y que nosotros, nuestra personalidad humana es la nada. De alguna manera, el concepto de la vida impersonal que hemos tratado en algunos artículos recientes, solo se puede manifestar plenamente cuando logramos este entendimiento. Nos convertimos en la plenitud cuando rendimos nuestra personalidad y aspectos humanos ante nuestra Ser Divino, que es impersonal.

Es en los momentos de profunda contemplación donde vemos con el ojo interno que todas las cualidades que expresamos en este mundo vienen de él. Cuando somos realidad, es porque estamos dejando que fluya a través de nosotros la Realidad de Dios. Cuando somos amor, es porque nos convertimos en un canal del Amor de Dios. Cuando somos maestría, es porque dejamos que fluya a través de nosotros la Maestría de Dios. Todas y cada una de esas cualidades que se desarrollan en nosotros a través de las iniciaciones que pasamos en el reloj cósmico.

La mayoría de personas en este mundo alcanza sus logros usando la energía, los talentos y la luz de Dios, y sin embargo no lo reconocen a él como el hacedor. De hecho, muchos en el mundo aprovechan estos talentos para buscar solamente sus propias metas personales y egoístas. Nuestro Ser verdadero es impersonal, y cuándo caminamos el sendero espiritual y progresivamente nos vamos fusionando con él, entendemos verdaderamente que todo lo que somos y nuestros logros vienen de nuestra única fuente: Dios.

Para practicar esta conciencia podemos llevar a cabo esta tarea:

No esperamos reconocimiento ni gratitud. La gratitud y alabanza se la vamos a entregar sólo a Dios.¡Ejercitémonos en esta elevada consciencia de no esperar nada de nuestro prójimo, ni reconocimiento ni gratitud! Si una persona nos da las gracias, entreguemos el agradecimiento a Dios. Si recibimos reconocimiento, entreguemos este reconocimiento a Dios.

Ejercitémonos en esto en los próximos días, entonces comprobaremos qué gran fuerza y poder fluyen hacia nosotros.

El Nuevo Día



Uno de los elementos claves para hacer nuestro día productivo desde la perspectiva espiritual tiene que ver con la forma en que comenzamos el día.

Cuál es nuestro primer pensamiento al despertar? Es de preocupación por las cosas qué nos puede traer el día? o es un pensamiento de alabanza y de gratitud hacia Dios?

El caminante del sendero espiritual debe aprender a elevar sus pensamientos a Dios al despertar. Ese primer paso es muy importante.

Podemos escoger un rincón tranquilo en nuestro cuarto donde nos podemos sentar y hacer una corta meditación. En esa meditación comenzamos por dar las gracias por el día, y por la oportunidad maravillosa que este nos provee para acercarnos más a Dios.

Cuándo nuestras energías al despertar son de preocupación, y esto no nos deja conectarnos fácilmente a Dios podemos conectarnos a él también entregándole todas nuestras cargas, todo lo que nos oprime.

En la medida que desarrollemos esta conciencia, día tras día, nuestra conexión con Dios se fortalecerá, y seremos capaces de mantener esta conexión a través de las dificultades y problemas que pueda traer el día.

Estimado lector, lo invito a reflexionar en la forma cómo comienza su día, y a transformarlo a través de una conexión basada en la alabanza y en la gratitud.

jueves, 12 de febrero de 2015

Reflexiones sobre la película 50 shades of gray

Recientemente se estrenó en Estados Unidos la película "The 50 shades of gray". Esta película está basada en una novela del mismo nombre que ha vendido más de 100 millones de ejemplares. Dado que el tema principal de la película gira alrededor de una relación de sado masoquismo entre un hombre y una mujer, algunos lectores de este blog se preguntarán el porque vale la pena mencionar algo sobre esta película en este espacio dedicado a lo sagrado.

La verdad es que la película, y todo lo que se ha movido alrededor de ella es muy diciente del estado actual de la mayoría de la humanidad, que continuamente abre nuevas puertas a estados de conciencia de mayor degradación.

Los Maestros han dicho en el pasado que algunas películas (yo diría que hoy en día la mayoría de ellas) nos conectan con el plano astral, que es de alguna manera el basurero espiritual de la humanidad. Este es sin ninguna duda el caso de esta película.

Un ejemplo concreto del tipo de energías a las que van a estar expuestos los millones que van a ver esta película se refleja en la experiencia del actor principal del film, Jamie Dornan. En una entrevista reciente contó que como parte de su proceso de investigación para darle vida al personaje, fue un día a una especie de calabozo especialmente preparado donde estaba teniendo lugar una sesión de sadomasoquismo, similar a las que seguramente se podrán apreciar en el film. Cuando volvió esa noche a su casa, contó Dornan, fue incapaz de tocar a su esposa e hija, y sintió la necesidad de "tomar una larga ducha antes de acercarse a ellas".

La verdad es que no hay que tener mayor conocimiento espiritual para saber que detrás de estas prácticas se mueven entidades de sexo y demonios de todo tipo, y es a este tipo de fuerzas a las que la humanidad les está abriendo las puertas, a través del poder de la atención que están poniendo en esta película.

Otro comentario bastante diciente del actor tiene que ver con la motivación de las personas para ver "50 shades". El dijo:

Yo me pregunto que es lo que tienen estos libros que han podido, perdón por la ironía, penetrar el mercado global. La apreciación de las masas no siempre implica que algo es bueno. Piense en Hitler! Pero pienso que, en este caso, debería. Simplemente debería, haber algún mérito para que tantas personas estén de acuerdo.

Y aquí viene el punto fundamental de esta reflexión. La triste realidad es que la gran mayoría de las veces, la apreciación de las masas va en contra-vía de las cosas que nos acercan a Dios. Esto es cierto hoy en día en la música, el cine, la política y el arte.

Lo más triste aún es que quizás muchos que se llaman a sí mismos estudiantes espirituales, a menudo prefieren adherirse a los gustos y tendencias de las masas, que caminar el camino estrecho y angosto, que por lo general implica evitar muchas de las cosas que le gustan a las personas del mundo.

Si el lector es un estudiante espiritual, debería reflexionar acerca de sus gustos y tendencias. Están estos alineados con la voluntad de Dios y su pureza, o están sintonizados con las cosas del mundo?

En la medida que profundizamos en el sendero de la cruz rubí y en la vida impersonal, cada vez sentimos cómo la divinidad nos traspasa y somos atraídos cada vez menos por las cosas que impresionan nuestros sentidos.

Pero para esto hay que tener voluntad de sacrificio y estar dispuestos a marginarnos voluntariamente de estas corrientes turbias que por lo general tienen su puerta de entrada en los medios de comunicación masivos.

Estamos dispuestos a dar los pasos?